Por falta de costumbre me quieres así...de mal.
Pero en verdad, me quieres igual que ayer.
La luna de tu cielo está llena y la mía llora por querer ser como ella.
Y a veces me pregunto si vale la pena dos cielos distintos, en nuestra tierra.
Ahora me sonríes. Te has resignado.
Pero yo ya no te quiero igual que ayer, en este caso esperar no fue bastante.
La luna de tu cielo está llena y la mía llora, por querer ser como ella.
Y a veces me pregunto si vale la pena dos cielos distintos, en nuestra tierra.
Creo que el tiempo relativo se ha vuelto perverso y tú lo sabes bien.
Y aunque no quieras, volverás a sonreir...pero ahora, mientras te vas, déjame llena mi luna.
"Porque hay almas a las que uno tiene ganas de asomarse como a una ventana llena de sol".
sábado, 16 de mayo de 2015
sábado, 9 de mayo de 2015
Hogueras, playas, luciérnagas y mariposas.
Abro la ventana y huele a verano, huele a mar.
A ese mar que tan bien suena en Santander.
A ese verano que tanto esperamos cuando la lluvia cala hasta los huesos.
Mayo.
El mes de todos los pres.
Los pre-exámenes.
Las pre-fiestas de verano.
Los pre-noviazgos de Julio, Agosto y quizás, si va bien, algún Septiembre.
Que el fin del mundo te pille bailando.
Frase que a estas alturas de la primavera, cuando la sangre lleva ya un par de gintoics, se empieza a convertir en el leitmotiv de todo joven soñador, inconformista y algo peculiar (ahora se les llama bohemios - incluidme -).
Operación bikini.
Hay que lucir tabletilla en el Puntal. Que las chicas se tiren en marcha de la lancha cuando te vean surcando los 7 mares y algún océano más.
Yo soy de los que suele preguntar: - ¿de qué te vale ser más fuerte si no sabes mejor? Quizás porque a mi me tire más la barra del chiringuito con unas rabas y una caña que andar en bici mientras ojeas el periódico. (Nótese la ironía). Los fofisanos estamos de moda, chicas. Sabedlo. Como escribió Mackenzie Pearson, nos caracterizamos por hacer ejercicio un par de veces a la semana, beber alcohol con facilidad los fines de semana y comernos (esto lo incluyo yo) un cocido montañes los Domingos con la familia.
El caso es que por h o por b, llega Mayo y a todos nos entran ganas de conocer al amor de nuestra vida - algunos ya lo conocen -de exprimir en 3 meses concentrados media parte de nuestra vida, de protagonizar con los amigos nuestro particular anuncio de "Estrella Damm" y de besar, al final del mismo, en una playa y por la noche (si hay hoguera mejor) a la madre de nuestros hijos.
Son sueños.
Y permíteme, Calderón, que ésta vez y sólo ésta, contradiga a Segismundo en su conocido soliloquio, cuando intentando autoconvencerse susurró al mundo: -Y los sueños, sueños son-.
Sólo en verano, nuestros sueños son nuestra única realidad.
Sólo en verano, un gramo de pensamiento vale más que un kilo de movimiento.
Porque sólo quién espere lo inesperado, acabará descubriéndolo.
Pues eso.
Hogueras, playas, luciérnagas y mariposas.
El verano nos espera.
Nosotros llevamos esperándole (soy de Cantabria) desde Septiembre del pasado.
A ese mar que tan bien suena en Santander.
A ese verano que tanto esperamos cuando la lluvia cala hasta los huesos.
Mayo.
El mes de todos los pres.
Los pre-exámenes.
Las pre-fiestas de verano.
Los pre-noviazgos de Julio, Agosto y quizás, si va bien, algún Septiembre.
Que el fin del mundo te pille bailando.
Frase que a estas alturas de la primavera, cuando la sangre lleva ya un par de gintoics, se empieza a convertir en el leitmotiv de todo joven soñador, inconformista y algo peculiar (ahora se les llama bohemios - incluidme -).
Operación bikini.
Hay que lucir tabletilla en el Puntal. Que las chicas se tiren en marcha de la lancha cuando te vean surcando los 7 mares y algún océano más.
Yo soy de los que suele preguntar: - ¿de qué te vale ser más fuerte si no sabes mejor? Quizás porque a mi me tire más la barra del chiringuito con unas rabas y una caña que andar en bici mientras ojeas el periódico. (Nótese la ironía). Los fofisanos estamos de moda, chicas. Sabedlo. Como escribió Mackenzie Pearson, nos caracterizamos por hacer ejercicio un par de veces a la semana, beber alcohol con facilidad los fines de semana y comernos (esto lo incluyo yo) un cocido montañes los Domingos con la familia.
El caso es que por h o por b, llega Mayo y a todos nos entran ganas de conocer al amor de nuestra vida - algunos ya lo conocen -de exprimir en 3 meses concentrados media parte de nuestra vida, de protagonizar con los amigos nuestro particular anuncio de "Estrella Damm" y de besar, al final del mismo, en una playa y por la noche (si hay hoguera mejor) a la madre de nuestros hijos.
Son sueños.
Y permíteme, Calderón, que ésta vez y sólo ésta, contradiga a Segismundo en su conocido soliloquio, cuando intentando autoconvencerse susurró al mundo: -Y los sueños, sueños son-.
Sólo en verano, nuestros sueños son nuestra única realidad.
Sólo en verano, un gramo de pensamiento vale más que un kilo de movimiento.
Porque sólo quién espere lo inesperado, acabará descubriéndolo.
Pues eso.
Hogueras, playas, luciérnagas y mariposas.
El verano nos espera.
Nosotros llevamos esperándole (soy de Cantabria) desde Septiembre del pasado.
viernes, 1 de mayo de 2015
Inconexos, tú y yo.
¿Y si trazamos un plan? Algo así como una historia inconexa que nada tenga que ver con nosotros.
Para ello habrá que trasnochar, pues siempre me ha pasado que mis mejores ideas me han asaltado de madrugada. Creo que con un buen café, las 2 de la mañana es la mejor hora para salir a dar un paseo con nuestra imaginación de la mano. Estos días leía que los sueños son el Norte de todo el mundo y que si los cumplimos tendríamos que ir al Sur...con lo que me gusta el sur. Lo amo.
¿Y si la cagamos? Si la cagamos no pasa nada. Es tan absolutamente maravilloso equivocarse...por eso odio a toda esa gente que busca en los demás las excusas de sus errores, a los culpables que les hagan quitarse el muerto de encima. Cágala, equivócate, mete la pata hasta el corvejón y después, cuando te des cuenta, disfruta de ese error. Respeta a tu "yo" que en el pasado eligió tomar esa decisión, porque si lo hizo fue porque creía en ella. Y creer es maravilloso. Creer en las personas que nos rodean, creer en Dios, creer que "imposible" es una mera palabra que nos aleja un poco, sólo un poco, de nuestro sur. Y el mio es glorioso. Somos sueños. soñamos nuestra intimidad, nuestra conversación con ella, nuestra imagen de ella. Cuántas veces habré hecho el amor en sueños con mujeres, contigo, y cuando hemos coincido no me he atrevido ni saludarlas, saludarte, pensando que en el "buenos días" se notaría, y mucho, las buenas noches que habíamos pasado. Quizás nos iría mejor si se lo contásemos. Si te lo contase.
Mi sueño, además de ti, siempre ha sido aprender a tocar el piano. Eso y saber bailar bien. Todos los errores se solucionan bailando. Y también tener un caballo. Y, de pequeño, ser torero. Y una casa en el campo. Y tener familia numerosa. De las que en vez de coche, van a todos lados en una furgo hippie. Cómo veís, todos mis sueños se resumen en uno. El sur. Qué me gusta esa tierra. De momento no he cumplido ninguno pero, porque creo sé, que en poco tiempo me tocará volar del nido y ese será el momento en el que empezaré a borrar la primera i de "imposible".
Una maleta, una estación y las ganas de volver.
Suficiente para mi.
Aunque de momento no te he oído silbar. Sólo has de juntar los labios y soplar. "Pero la gente sólo sopla para pedir deseos en los cumpleaños, porque piensan que los cumpleaños tienen poder, pero lo que no saben es que el poder lo tiene el soplo".
Otra "ella", no tú de momento, decía que siempre había creído en finalizar discusiones, charlas o cenas de cocción a baja temperatura. Decía que los puntos finales facilitaban la vida a la gente. Y que ella era de esas. Yo siempre he sido, y con ella fui, de los de a parte y suspensivos. Porque siempre he creído que los puntos, menos lo de sutura, incrementaban la inteligencia. Pero ella tenía miedos. Todos los tenemos, aunque nadie nos pregunte por ellos. Se intuyen, se huelen...se encuentran con ellos en el autobús, en clase, en casa, en la oficina. Y es entonces cuando se dan cuenta de que somos miedosos a volar, a amar o a entregar parte de nosotros mientras hacemos el amor.
Pero nunca sabremos lo que nos encontraremos detrás de aquella puerta. Quizás en eso consista la vida, en girar pomos. En eso y en reir. Porque olvidarse de reir es un olvido imperdonable a cualquier edad. Y llorar. Me encanta la expresión "romper a llorar". Porque ninguno rompemos a dormir o a correr o a comer. Rompemos a llorar o a reir. Y creo que vale la pena hacerse añicos por nuestros sentimientos.
Porque tu risa es como un diamante. Poca gente sabe que hacen falta entre ochenta y noventa perlas para encontrar un diamante. Y para encontrar tu carcajada hacen falta miles de risas desentonadas y mudas.
Mi plan sigue en pie y en mi maleta entran un par de barras de labios y algunos cigarros.
Sólo tienes que silbar.
Para ello habrá que trasnochar, pues siempre me ha pasado que mis mejores ideas me han asaltado de madrugada. Creo que con un buen café, las 2 de la mañana es la mejor hora para salir a dar un paseo con nuestra imaginación de la mano. Estos días leía que los sueños son el Norte de todo el mundo y que si los cumplimos tendríamos que ir al Sur...con lo que me gusta el sur. Lo amo.
¿Y si la cagamos? Si la cagamos no pasa nada. Es tan absolutamente maravilloso equivocarse...por eso odio a toda esa gente que busca en los demás las excusas de sus errores, a los culpables que les hagan quitarse el muerto de encima. Cágala, equivócate, mete la pata hasta el corvejón y después, cuando te des cuenta, disfruta de ese error. Respeta a tu "yo" que en el pasado eligió tomar esa decisión, porque si lo hizo fue porque creía en ella. Y creer es maravilloso. Creer en las personas que nos rodean, creer en Dios, creer que "imposible" es una mera palabra que nos aleja un poco, sólo un poco, de nuestro sur. Y el mio es glorioso. Somos sueños. soñamos nuestra intimidad, nuestra conversación con ella, nuestra imagen de ella. Cuántas veces habré hecho el amor en sueños con mujeres, contigo, y cuando hemos coincido no me he atrevido ni saludarlas, saludarte, pensando que en el "buenos días" se notaría, y mucho, las buenas noches que habíamos pasado. Quizás nos iría mejor si se lo contásemos. Si te lo contase.
Mi sueño, además de ti, siempre ha sido aprender a tocar el piano. Eso y saber bailar bien. Todos los errores se solucionan bailando. Y también tener un caballo. Y, de pequeño, ser torero. Y una casa en el campo. Y tener familia numerosa. De las que en vez de coche, van a todos lados en una furgo hippie. Cómo veís, todos mis sueños se resumen en uno. El sur. Qué me gusta esa tierra. De momento no he cumplido ninguno pero, porque creo sé, que en poco tiempo me tocará volar del nido y ese será el momento en el que empezaré a borrar la primera i de "imposible".
Una maleta, una estación y las ganas de volver.
Suficiente para mi.
Aunque de momento no te he oído silbar. Sólo has de juntar los labios y soplar. "Pero la gente sólo sopla para pedir deseos en los cumpleaños, porque piensan que los cumpleaños tienen poder, pero lo que no saben es que el poder lo tiene el soplo".
Otra "ella", no tú de momento, decía que siempre había creído en finalizar discusiones, charlas o cenas de cocción a baja temperatura. Decía que los puntos finales facilitaban la vida a la gente. Y que ella era de esas. Yo siempre he sido, y con ella fui, de los de a parte y suspensivos. Porque siempre he creído que los puntos, menos lo de sutura, incrementaban la inteligencia. Pero ella tenía miedos. Todos los tenemos, aunque nadie nos pregunte por ellos. Se intuyen, se huelen...se encuentran con ellos en el autobús, en clase, en casa, en la oficina. Y es entonces cuando se dan cuenta de que somos miedosos a volar, a amar o a entregar parte de nosotros mientras hacemos el amor.
Pero nunca sabremos lo que nos encontraremos detrás de aquella puerta. Quizás en eso consista la vida, en girar pomos. En eso y en reir. Porque olvidarse de reir es un olvido imperdonable a cualquier edad. Y llorar. Me encanta la expresión "romper a llorar". Porque ninguno rompemos a dormir o a correr o a comer. Rompemos a llorar o a reir. Y creo que vale la pena hacerse añicos por nuestros sentimientos.
Porque tu risa es como un diamante. Poca gente sabe que hacen falta entre ochenta y noventa perlas para encontrar un diamante. Y para encontrar tu carcajada hacen falta miles de risas desentonadas y mudas.
Mi plan sigue en pie y en mi maleta entran un par de barras de labios y algunos cigarros.
Sólo tienes que silbar.
miércoles, 29 de abril de 2015
Cumplámonos.
El domingo de madrugada me recomendaron un libro.
El lunes al mediodía lo compré.
Y a media tarde lo acabé.
Gracias por compartir la maravilla que sólo esas letras, en reunión, han sido capaces de crear.
Porque algo utópico no tiene porqué ser efímero. Sólo pensando se crean los problemas, pero sólo bailando se solucionan. Te pediría que bailases conmigo pero ni siquiera tenemos canción. Ni siquiera sé si sabes bailar. Y empiezo a estar cansado de siempre recoger los mismos pasos de baile. Pero dudo que contigo tuviera que hacerlo. Aunque dicen que las dudas no resueltas son sólo los miedos no aceptados. Eso y que en días claros cada uno debería poder ver su alma.
Mi madre es más de las de:"piensa mal y acertarás". Yo soy más de pensar bien, al menos disfruto más.
El caso es que siempre que te acercas a una respuesta, el Universo juega contigo para que olvides la pregunta. Yo no sé si ya la tengo. Lo único que sé es que tú y yo somos leyes de la naturaleza. Y sólo por eso, deberíamos cumplirnos.
El lunes al mediodía lo compré.
Y a media tarde lo acabé.
Gracias por compartir la maravilla que sólo esas letras, en reunión, han sido capaces de crear.
Porque algo utópico no tiene porqué ser efímero. Sólo pensando se crean los problemas, pero sólo bailando se solucionan. Te pediría que bailases conmigo pero ni siquiera tenemos canción. Ni siquiera sé si sabes bailar. Y empiezo a estar cansado de siempre recoger los mismos pasos de baile. Pero dudo que contigo tuviera que hacerlo. Aunque dicen que las dudas no resueltas son sólo los miedos no aceptados. Eso y que en días claros cada uno debería poder ver su alma.
Mi madre es más de las de:"piensa mal y acertarás". Yo soy más de pensar bien, al menos disfruto más.
El caso es que siempre que te acercas a una respuesta, el Universo juega contigo para que olvides la pregunta. Yo no sé si ya la tengo. Lo único que sé es que tú y yo somos leyes de la naturaleza. Y sólo por eso, deberíamos cumplirnos.
viernes, 24 de abril de 2015
Junta los labios y sopla.
Estoy en racha. Lo sé.
Me gustas. Lo sabes.
Decidí tener poesía en mi vida. Y aventura. Y amor. Amor por encima de todo. Amor del que derriba la vida con un leve roce. Impetuoso. Ingobernable como un motín en el corazón.
Pero no decidí que tú me acabarías gustando. Y no es un gusto de una cucharada y ya. Es ese gusto dentro de los gustos de los que te apetece seguir probando porque jamás acabas saciado. De los que te apetece saborear con los dedos.
Y siempre que vengo por aquí lo hago sin expectativas.
Quizás, porque no quiera que sea como ver a alguien por primera vez. No quiero que nos miremos por unos segundos y que haya una especie de reconocimiento como si los dos supiéramos algo. Porque siempre, siempre, al siguiente momento la otra persona se ha ido y es demasiado tarde para hacer algo al respecto.
Y no. No te voy a besar. Aunque lo necesite mucho. Ese es tu problema. Deberías ser besada más a menudo y por alguien que supiera cómo hacerlo.
Porque para mi, el amor está en todas partes. ¡Y así me va! No siempre le damos importancia y rara vez aparece en las noticias, pero siempre está ahí. Y es que cuando las torres gemelas cayeron, ninguna de las llamadas que hicieron las personas que en ese atentado murieron, fueron de odio o venganza. Todos fueron mensajes de amor. Si lo buscas, tengo la sospecha de que, realmente, el amor está en todas partes.
No tienes que decir nada. Si quieres que te bese, si quieres que sea poesía, aventura o amor, sólo silba. ¿Sabes silbar, no? Juntas los labios y soplas.
Me gustas. Lo sabes.
Decidí tener poesía en mi vida. Y aventura. Y amor. Amor por encima de todo. Amor del que derriba la vida con un leve roce. Impetuoso. Ingobernable como un motín en el corazón.
Pero no decidí que tú me acabarías gustando. Y no es un gusto de una cucharada y ya. Es ese gusto dentro de los gustos de los que te apetece seguir probando porque jamás acabas saciado. De los que te apetece saborear con los dedos.
Y siempre que vengo por aquí lo hago sin expectativas.
Quizás, porque no quiera que sea como ver a alguien por primera vez. No quiero que nos miremos por unos segundos y que haya una especie de reconocimiento como si los dos supiéramos algo. Porque siempre, siempre, al siguiente momento la otra persona se ha ido y es demasiado tarde para hacer algo al respecto.
Y no. No te voy a besar. Aunque lo necesite mucho. Ese es tu problema. Deberías ser besada más a menudo y por alguien que supiera cómo hacerlo.
Porque para mi, el amor está en todas partes. ¡Y así me va! No siempre le damos importancia y rara vez aparece en las noticias, pero siempre está ahí. Y es que cuando las torres gemelas cayeron, ninguna de las llamadas que hicieron las personas que en ese atentado murieron, fueron de odio o venganza. Todos fueron mensajes de amor. Si lo buscas, tengo la sospecha de que, realmente, el amor está en todas partes.
No tienes que decir nada. Si quieres que te bese, si quieres que sea poesía, aventura o amor, sólo silba. ¿Sabes silbar, no? Juntas los labios y soplas.
Un segundo.
El amor, al fin y al cabo, siempre acaba abriéndose camino.
Y quizás sí eras tú pero no era el momento.
-¿Puedo volver a verte?- la preguntó tímido.
Su voz sonó nerviosa y a ella le pareció entrañable.
- ¡Pues claro! - le contestó sonriendo.
- ¿Mañana?
- Paciencia - le aconsejó -. No querrás parecer ansioso...
- No. - Contestó él. - Por eso te he dicho mañana.-
Así fue como él decidió poner tres puntos suspensivos a la historia.
Asi fue, también, como ella decidió borrar dos.
Y entonces, comenzaron los días en los que no estaba ni bien ni mal, sólo respirando.
No tuvieron un final feliz, pero fueron todas las horas que pasaron juntos. Y sólo por eso, valió la pena. Hasta que...¡Suficiente! - gritaron el corazón y el cerebro al tiempo. Por fin, estuvieron de acuerdo. Y por un tiempo, ni él volvió a escribir, ni ella volvió a extrañarle.
Pero un día le preguntaron por ti y sólo pudo retener las lágrimas, sonreir con tristeza y responder: - Ya no hablamos -.
Y algún día, y ahora sí, nos cruzaremos en el metro, paseando o en un bar. Fingiremos no reconocernos, o no vernos. Sentiremos "vergüenza" por lo que ha sido de lo nuestro. Nada. Dos extraños con un pasado ficticio, por el que tanto tiempo y con tanto descaro se habían dejado engañar.
Y es que lo que tuvieron fue tan fugaz desde un principio, que una estrella les vio besarse y pidió un deseo.
Desde esa noche, comenzaron a gustarle los abrazos en los que, sin querer, se le cerraban los ojos.
Porque...¿cuánto tiempo es un "para siempre"?
A veces, sólo un segundo. Lo que dura un abrazo.
Y quizás sí eras tú pero no era el momento.
-¿Puedo volver a verte?- la preguntó tímido.
Su voz sonó nerviosa y a ella le pareció entrañable.
- ¡Pues claro! - le contestó sonriendo.
- ¿Mañana?
- Paciencia - le aconsejó -. No querrás parecer ansioso...
- No. - Contestó él. - Por eso te he dicho mañana.-
Así fue como él decidió poner tres puntos suspensivos a la historia.
Asi fue, también, como ella decidió borrar dos.
Y entonces, comenzaron los días en los que no estaba ni bien ni mal, sólo respirando.
No tuvieron un final feliz, pero fueron todas las horas que pasaron juntos. Y sólo por eso, valió la pena. Hasta que...¡Suficiente! - gritaron el corazón y el cerebro al tiempo. Por fin, estuvieron de acuerdo. Y por un tiempo, ni él volvió a escribir, ni ella volvió a extrañarle.
Pero un día le preguntaron por ti y sólo pudo retener las lágrimas, sonreir con tristeza y responder: - Ya no hablamos -.
Y algún día, y ahora sí, nos cruzaremos en el metro, paseando o en un bar. Fingiremos no reconocernos, o no vernos. Sentiremos "vergüenza" por lo que ha sido de lo nuestro. Nada. Dos extraños con un pasado ficticio, por el que tanto tiempo y con tanto descaro se habían dejado engañar.
Y es que lo que tuvieron fue tan fugaz desde un principio, que una estrella les vio besarse y pidió un deseo.
Desde esa noche, comenzaron a gustarle los abrazos en los que, sin querer, se le cerraban los ojos.
Porque...¿cuánto tiempo es un "para siempre"?
A veces, sólo un segundo. Lo que dura un abrazo.
martes, 21 de abril de 2015
Microcuento II
Se pasó la tarde probándose vestidos.
Él se la paso imaginándola desnuda.
- ¿Por qué eres tan melancólico? - le preguntó.
- Supongo que porque en el pasado, ella y yo seguimos estando juntos.
- ¿Era guapa? - volvió a preguntar ella.
- Era infinita.
- ¿Y aquello fue el punto y final?- insistió.
- No, aquello sólo fue un punto más de sutura entre muchos puntos suspensivos.
- ¿Y entonces, qué paso?
- Que se asfixió.
- ¿Quién, ella?
-No, el punto suspensivo del medio.
Lo que pasó es que nunca se tomaron en serio la idea de desnudarse hasta que no acabaron de hacer el amor.
Él se la paso imaginándola desnuda.
- ¿Por qué eres tan melancólico? - le preguntó.
- Supongo que porque en el pasado, ella y yo seguimos estando juntos.
- ¿Era guapa? - volvió a preguntar ella.
- Era infinita.
- ¿Y aquello fue el punto y final?- insistió.
- No, aquello sólo fue un punto más de sutura entre muchos puntos suspensivos.
- ¿Y entonces, qué paso?
- Que se asfixió.
- ¿Quién, ella?
-No, el punto suspensivo del medio.
Lo que pasó es que nunca se tomaron en serio la idea de desnudarse hasta que no acabaron de hacer el amor.
lunes, 20 de abril de 2015
Eres sesenta segundos de mi sangre.
Tenía ganas de un café, una lámpara, ventanas abiertas y cielo estrellado. De eso y de un folio en blanco y Curra mirando. También de una maleta y un aeropuerto, pero de momento sólo hay dinero para soñar. Para soñar lo que escribo.

Por eso de nuevo estoy aquí. Porque lo necesito. Hace tiempo que no me desahogo y hoy quiero vomitar de nuevo palabras. Frases inconexas que a veces musito y que a veces lloro a escondidas. Frases que en ocasiones suelto a carcajadas esperando que la vida me devuelva la misma sonrisa. Esa de dentadura perfecta y pintalabios carmín.
Y es que en ocasiones nos perdemos en sinsentidos y en sinsabores creyendo lo que no es. Y es que quizás, la cuestión no es pedir que nos quieran sino simplemente que nos entiendan. Pero en una vida electrizantemente prejuiciosa el verbo más utilizado es "creer" seguido del predicado "lo que no es". El sujeto en este caso es elíptico para que cada uno escoja el suyo propio: Tú, él, ella...
Y si algo llevo aprendido en estos veinticinco que poco a poco van mudándose camino de los veintiseis, es que a las personas hay que quererlas, hay que amarlas, hay que cuidarlas. Igual que se quiere al perro que decides adoptar haciéndote responsable de toda su vida. Con un amigo, con una amiga, con la chica por la que madrugas para coincidir en el parking de la facultad hay que ser así. Porque ni la amistad ni los noviazgos son contratos formales pero sí vinculantes. Nos responsabilizamos de las lágrimas, de las sonrisas, de las manos entrelazadas, de los portazos y de los buenos días con zumo de naranja, tostadas y sonrisa con beso. De dar la talla. Aunque haya personas a las que no podamos ofrecer un beso, un buenos días o ni siquiera una sonrisa. No podemos agradar a todo el mundo igual que no todo el mundo nos agradará.Y no es que seamos por ello antisociales. Sólo somos antialgunaspersonas. Pero en nuestro pequeño jardín de momentos compartidos y por compartir, es importante sembrar al menos tres veces por día. Creo que fue Robin Lane Fox el que preguntó en su clase de Oxford para qué servía tener un jardín y se encontró con la maravillosa respuesta de un alumno: para besarse.
Porque yo creo que dos personas que se hacen reir, han de tener derecho a todo.
Porque hace tiempo que dejé de creer en eso de que había que morir por algo y empecé a creer que por lo que habría que morir sería por alguien.
Un amigo siempre dice que los hombres (estamos en edad de usar el sustantivo) como nosotros nos merecemos mujeres de Champions y fíjate que yo soy del atleti. Y aunque el fútbol no es lo mio, la vida es un juego que siempre está en marcha. Por eso, ganes, pierdas o empates, habrá veces que tengas que discutir con el árbitro, otras saltarte las reglas e incluso marcar en fuera de juego. Eso y saber que lo importante no es el marcador sino la forma en la que juegas tu partido.
No sé si sabréis que los bocartes (soy de Santander) son animales gregarios, siempre necesitan estar rodeados de bocartes semejantes. Pues si en algo nos parecemos las personas a ellos creo que es en eso. Aunque a veces huyamos de situaciones, gustos, sabores y personas. Habrá quién lo llame egoísmo pero a mi me gusta tutearnos y llamarlo amor propio.
Y ahora sí, te pienso. Las cosas empezaron bien, nos vimos unos días. Paseos, mantas, risas, pipas, maquillando el pasado para parecer más de lo que en realidad éramos...lo normal. Así estuvimos algunos meses hasta que uno sugirió algo más. Importante punto de inflexión. Vinieron entonces los regates, los pretextos, los mensajes sin hora, las llamadas distanciadas en el tiempo...lo normal. Se empezó a cumplir la teoría física (siempre fue mayor que la química) de los vasos comunicantes, en la que uno siempre quiere y otro siempre se deja querer. Al final, con el corazón sin presupuesto, tú te cansaste de seguir, de no encontrar las llaves de mi pecho (nunca buscaste las del corazón) y una buena tarde después de decirte que no quería verte, me enteré de que ya no volabas en mi colchón. Y yo que alguna vez te esquivé, empecé a quererte...lo normal.
Y resultó que superar lo que un día tuvimos y al siguiente perdimos fue realmente la cosa más dura que le ha pasado al amor en toda su vida.
Y entonces, decidí anunciarme por palabras: "proyecto en curso de hombre sin tiempo para quejas con el alma escarmentada y la ilusión en rehabilitación, busca proyecto de mujer con buenas vistas, dispuesta a estrellar su corazón contra el mío y a repetir cada noche esas noches que no se pueden repetir. Interesadas acudir el 31 de Febrero al café Jamás". Y aunque irónico, nunca nadie se presentó.
Por eso de nuevo estoy aquí. Porque lo necesito. Hace tiempo que no me desahogo y hoy quiero vomitar de nuevo palabras. Frases inconexas que a veces musito y que a veces lloro a escondidas. Frases que en ocasiones suelto a carcajadas esperando que la vida me devuelva la misma sonrisa. Esa de dentadura perfecta y pintalabios carmín.
Y es que en ocasiones nos perdemos en sinsentidos y en sinsabores creyendo lo que no es. Y es que quizás, la cuestión no es pedir que nos quieran sino simplemente que nos entiendan. Pero en una vida electrizantemente prejuiciosa el verbo más utilizado es "creer" seguido del predicado "lo que no es". El sujeto en este caso es elíptico para que cada uno escoja el suyo propio: Tú, él, ella...
Y si algo llevo aprendido en estos veinticinco que poco a poco van mudándose camino de los veintiseis, es que a las personas hay que quererlas, hay que amarlas, hay que cuidarlas. Igual que se quiere al perro que decides adoptar haciéndote responsable de toda su vida. Con un amigo, con una amiga, con la chica por la que madrugas para coincidir en el parking de la facultad hay que ser así. Porque ni la amistad ni los noviazgos son contratos formales pero sí vinculantes. Nos responsabilizamos de las lágrimas, de las sonrisas, de las manos entrelazadas, de los portazos y de los buenos días con zumo de naranja, tostadas y sonrisa con beso. De dar la talla. Aunque haya personas a las que no podamos ofrecer un beso, un buenos días o ni siquiera una sonrisa. No podemos agradar a todo el mundo igual que no todo el mundo nos agradará.Y no es que seamos por ello antisociales. Sólo somos antialgunaspersonas. Pero en nuestro pequeño jardín de momentos compartidos y por compartir, es importante sembrar al menos tres veces por día. Creo que fue Robin Lane Fox el que preguntó en su clase de Oxford para qué servía tener un jardín y se encontró con la maravillosa respuesta de un alumno: para besarse.
Porque yo creo que dos personas que se hacen reir, han de tener derecho a todo.
Porque hace tiempo que dejé de creer en eso de que había que morir por algo y empecé a creer que por lo que habría que morir sería por alguien.
Un amigo siempre dice que los hombres (estamos en edad de usar el sustantivo) como nosotros nos merecemos mujeres de Champions y fíjate que yo soy del atleti. Y aunque el fútbol no es lo mio, la vida es un juego que siempre está en marcha. Por eso, ganes, pierdas o empates, habrá veces que tengas que discutir con el árbitro, otras saltarte las reglas e incluso marcar en fuera de juego. Eso y saber que lo importante no es el marcador sino la forma en la que juegas tu partido.
No sé si sabréis que los bocartes (soy de Santander) son animales gregarios, siempre necesitan estar rodeados de bocartes semejantes. Pues si en algo nos parecemos las personas a ellos creo que es en eso. Aunque a veces huyamos de situaciones, gustos, sabores y personas. Habrá quién lo llame egoísmo pero a mi me gusta tutearnos y llamarlo amor propio.
Y ahora sí, te pienso. Las cosas empezaron bien, nos vimos unos días. Paseos, mantas, risas, pipas, maquillando el pasado para parecer más de lo que en realidad éramos...lo normal. Así estuvimos algunos meses hasta que uno sugirió algo más. Importante punto de inflexión. Vinieron entonces los regates, los pretextos, los mensajes sin hora, las llamadas distanciadas en el tiempo...lo normal. Se empezó a cumplir la teoría física (siempre fue mayor que la química) de los vasos comunicantes, en la que uno siempre quiere y otro siempre se deja querer. Al final, con el corazón sin presupuesto, tú te cansaste de seguir, de no encontrar las llaves de mi pecho (nunca buscaste las del corazón) y una buena tarde después de decirte que no quería verte, me enteré de que ya no volabas en mi colchón. Y yo que alguna vez te esquivé, empecé a quererte...lo normal.
Y resultó que superar lo que un día tuvimos y al siguiente perdimos fue realmente la cosa más dura que le ha pasado al amor en toda su vida.
Y entonces, decidí anunciarme por palabras: "proyecto en curso de hombre sin tiempo para quejas con el alma escarmentada y la ilusión en rehabilitación, busca proyecto de mujer con buenas vistas, dispuesta a estrellar su corazón contra el mío y a repetir cada noche esas noches que no se pueden repetir. Interesadas acudir el 31 de Febrero al café Jamás". Y aunque irónico, nunca nadie se presentó.
En definitiva, he aprendido que las personas que realmente nos rodean, son absolutamente maravillosas y únicas. Porque aunque a veces creamos que no somos nadie en un mundo de 7.502.560.981 de nadies, medio litro de nuestra sangre puede salvarle la vida a tres personas. Eso y que nuestro corazón bombea cinco litros cada minuto. Lo que significa que por cada sesenta segundos que estoy vivo tengo la capacidad de revivir a otras diez personas.
¿Creéis que me puedo permitir el lujo de pensar que soy insignificante? Porque nadie es rico hasta que no tiene algo que el dinero no puede comprar. Y es que yo, de momento, me quiero lo suficiente como para ponerme en venta.
Termino el café, apago la luna y escribo:
Hasta mañana.
lunes, 23 de marzo de 2015
Te asmo.
Dejé ir a la gente que lo necesitaba, porque hacer lo que más le conviene a otro, incluso si te rompe, es el verdadero significado de querer a alguien. Perdoné a los que pidieron disculpas de manera sincera. Les perdoné de verdad. Nos vino bien a ambos. No todo el mundo se merece una segunda oportunidad. Aprendí en quién pude volver a confiar y de quién no tuve que volver a saber. Jamás me arrepentí de equivocarme con las decisiones que he tomado. Eran exactamente lo que quería en ese momento y la decisión que tomé no habría sido otra. Si salió mal, he utilizado la experiencia para aprender de mis errores, seguir adelante y no volverlos a cometer. Sé abierto y honesto, siempre. Escribe cartas a los que se lo merecen. Escribe cartas de amor. Escribe cartas de agradecimiento. No dudes que serán atesoradas.

Lee mucho. Ten un libro siempre al lado de tu cama. Expandirá tu imaginación, te enseñará nuevas cosas y será un lugar al que puedas escapar cuando la vida se complique. Yo a veces me escapo y tardo días en volver. Si quieres a alguien, díselo. Puede que no consigas otra oportunidad, y jamás deberías vivir rodeado de “a lo mejores”. Viajo siempre que puedo. Es importante para mi, emocionante, liberador. Explorar el mundo tiene un valor incalculable. Vive por ti mismo. Aprendí a decir "sí" y aprendí también a decir "no". Y nunca jamás olvides que eres valioso. Elimina de tu vida a las personas que no te aprecian, y mantén cerca a las que sí ven aquello de lo que eres capaz. Supongo que el camino que he escogido me ha ido amoldando para mejor y todo ha sido justo como tenía que ser. Nunca he creído que haya perdido el tiempo. Todas las situaciones contra las que he tenido que luchar han hecho que me encuentre tal y como estoy ahora. Y ahora es el mejor momento que hay, así que tendré que aprovecharlo. Quizás, a veces, esté cansado de cargar con tanto peso de más. Quizás es que ha llegado el momento de sincerarse sobrios y dejarlo todo al desnudo entre tú y yo. De una vez por todas, y también por las que vendrán.
Y puede que al final algún día no necesitemos ningún manual y aprendamos la lección de que el secreto del secreto está en no tener secretos, porque precisamente son las verdades las que hacen que seamos quienes somos. Que es mejor lanzar la bola de nieve cuando es pequeña. Que puede que después de confesar eso que no te atreves a decir, no haya vuelta atrás pero, no pasa nada, yo hace tiempo que sólo miro el futuro. Y que luego, si por una vez nos cuadran las cuentas entre tú y yo, dejaremos de escuchar a los médicos y nos fumaremos un cigarro y beberemos un copazo, como si fuéramos a morir.
Porque he decidido que la próxima vez que salga con una chica, será con una chica que lea. Porque me lo merezco. Nos merecemos una mujer capaz de darnos la vida más colorida que podamos imaginar. Si solo la tenemos para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, nos vendrá mejor estar solos. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee. O mejor aún, a una que escriba.
Y que la próxima vez que le cuentes que le amas, te pregunte que cómo sabes que eso es amor. Y le respondas que porque piensas en ella y no puedes respirar. y entre carcajadas y algún beso te responda: -eso es asma-. Y entretejido en su pelo le digas: -Pues entonces, te asmo-.

Lee mucho. Ten un libro siempre al lado de tu cama. Expandirá tu imaginación, te enseñará nuevas cosas y será un lugar al que puedas escapar cuando la vida se complique. Yo a veces me escapo y tardo días en volver. Si quieres a alguien, díselo. Puede que no consigas otra oportunidad, y jamás deberías vivir rodeado de “a lo mejores”. Viajo siempre que puedo. Es importante para mi, emocionante, liberador. Explorar el mundo tiene un valor incalculable. Vive por ti mismo. Aprendí a decir "sí" y aprendí también a decir "no". Y nunca jamás olvides que eres valioso. Elimina de tu vida a las personas que no te aprecian, y mantén cerca a las que sí ven aquello de lo que eres capaz. Supongo que el camino que he escogido me ha ido amoldando para mejor y todo ha sido justo como tenía que ser. Nunca he creído que haya perdido el tiempo. Todas las situaciones contra las que he tenido que luchar han hecho que me encuentre tal y como estoy ahora. Y ahora es el mejor momento que hay, así que tendré que aprovecharlo. Quizás, a veces, esté cansado de cargar con tanto peso de más. Quizás es que ha llegado el momento de sincerarse sobrios y dejarlo todo al desnudo entre tú y yo. De una vez por todas, y también por las que vendrán.
Y puede que al final algún día no necesitemos ningún manual y aprendamos la lección de que el secreto del secreto está en no tener secretos, porque precisamente son las verdades las que hacen que seamos quienes somos. Que es mejor lanzar la bola de nieve cuando es pequeña. Que puede que después de confesar eso que no te atreves a decir, no haya vuelta atrás pero, no pasa nada, yo hace tiempo que sólo miro el futuro. Y que luego, si por una vez nos cuadran las cuentas entre tú y yo, dejaremos de escuchar a los médicos y nos fumaremos un cigarro y beberemos un copazo, como si fuéramos a morir.
Porque he decidido que la próxima vez que salga con una chica, será con una chica que lea. Porque me lo merezco. Nos merecemos una mujer capaz de darnos la vida más colorida que podamos imaginar. Si solo la tenemos para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, nos vendrá mejor estar solos. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee. O mejor aún, a una que escriba.
Y que la próxima vez que le cuentes que le amas, te pregunte que cómo sabes que eso es amor. Y le respondas que porque piensas en ella y no puedes respirar. y entre carcajadas y algún beso te responda: -eso es asma-. Y entretejido en su pelo le digas: -Pues entonces, te asmo-.
miércoles, 11 de marzo de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
Dime que hay trato.
Amanece en Madrid y es el mismo sol que en Cuba no te ve.
Y las golondrinas vuelan bajo, siempre.
Va a llover amor, va a llover.
Y una gota me caerá sobre la frente y otra gota sobre el resto de la piel.
Con tu aroma de niña morena en mi vientre y una ola que se nos rompió a la vez.
Me llora el ojo.
Ven niña de ron y soles.
Te miro como ningún hombre te mira.
Te veo y me hago sol para quemar tu nombre.
El mismo que alguna vez, besó la piel de mis amores.
Te toco con el son de una habanera abierta, de las que secan todo el mar, habiendo por medio sólo tierra para poder cruzar tu piel, adolescencia.
Te miro como un loco a su deseo.
Te ansío como un preso, libertad.
Te miro y creo en Dios.
Amanece en Madrid y quería mandarte un beso en el silencio.
Y saldré a buscarte en una nube gris.
Pero sólo conseguí que se vieran en la luna, llenas las botellas de tu ron.
Desdibujé la cara que no pude más que despedir.
Recordé, sin más que no pude, la sonrisa de caracola que aprendí del carmín.
Hoy te escribo, pero no estás.
Hoy te sueño, ya te vas.
Y sólo aprendí que el amor, si no muere, te lo matan.
Pero esta noche hay luna llena. Iré llenando dos vasos de ron.
Por si acaso hacemos tregua de caricias.
Por si acaso el tiempo nos cubre de razón.
Tan solo una más.
El último trago.
Al menos está vez, dime que sí hay trato.
Y las golondrinas vuelan bajo, siempre.
Va a llover amor, va a llover.
Y una gota me caerá sobre la frente y otra gota sobre el resto de la piel.
Con tu aroma de niña morena en mi vientre y una ola que se nos rompió a la vez.
Me llora el ojo.
Ven niña de ron y soles.
Te miro como ningún hombre te mira.
Te veo y me hago sol para quemar tu nombre.
El mismo que alguna vez, besó la piel de mis amores.
Te toco con el son de una habanera abierta, de las que secan todo el mar, habiendo por medio sólo tierra para poder cruzar tu piel, adolescencia.
Te miro como un loco a su deseo.
Te ansío como un preso, libertad.
Te miro y creo en Dios.
Amanece en Madrid y quería mandarte un beso en el silencio.
Y saldré a buscarte en una nube gris.
Pero sólo conseguí que se vieran en la luna, llenas las botellas de tu ron.
Desdibujé la cara que no pude más que despedir.
Recordé, sin más que no pude, la sonrisa de caracola que aprendí del carmín.
Hoy te escribo, pero no estás.
Hoy te sueño, ya te vas.
Y sólo aprendí que el amor, si no muere, te lo matan.
Pero esta noche hay luna llena. Iré llenando dos vasos de ron.
Por si acaso hacemos tregua de caricias.
Por si acaso el tiempo nos cubre de razón.
Tan solo una más.
El último trago.
Al menos está vez, dime que sí hay trato.
jueves, 5 de febrero de 2015
Y tú, ¿lo probaste alguna vez?
"Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe".
Lope De Vega.
http://youtu.be/1ldYbsq5oXY
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe".
Lope De Vega.
http://youtu.be/1ldYbsq5oXY
martes, 27 de enero de 2015
Entre tú y yo.
Hoy voy a escribir del tirón. Sin párrafos. Tal y como pienso. Sin estereotipos. Tal y como soy. Y es que siempre he creído que con demasiada frecuencia, lo que más deseamos es aquello que no podemos tener. Desear nos esclaviza. Nos malgasta. Desear algo puede poner nuestra vida patas arriba. Pero, sin lugar a dudas, es mil veces peor ser de los que nunca saben lo que quieren.Y quizás tenga que dejar de esperar toda la semana para que llegue el viernes, todo el año para que llegue el verano y toda la vida para que llegue esa mujer en busca de la felicidad. Yo decido si mañana es Julio, hace calor o si la chica del puntal me invitará a tirarme de cabeza desde el embarcadero. Que eso de andar en círculos no me gusta porque al final, siempre acabo donde empecé. Que a veces es mejor estar en las nubes, porque al menos así, despegaste los pies del suelo. Que hay labios que saben a cielo pero que irremediablemente hay que dejarlos ir porque duelen como un infierno. Y que sobretodo, los imposibles no existen, sólo depende de cómo enfoques el problema, y más importante, la solución. Que como siempre, me quedo con lo mejor de lo vivido. Que soy los libros que he leído, las películas que he visto, la música que escucho, los sueños que tengo, las conversaciones que mantengo. Eres lo que recoges de todo esto. Tú eres el sonido del mar, una bocanada de aire fresco, la luz más brillante y la esquina más oscura. Eres el mejor resumen de todas las experiencias que has tenido en tu vida. Eres todos y cada unos de esos días. Que quizás nos perdamos a nosotros mismos en las cosas que amamos, pero a veces nos encontramos ahí también. Porque empecé a quererte igual que se quiere un viernes por la noche y acabé necesitándote igual que se necesita un domingo por la mañana. Que me gustaría mirarte a los ojos y susurrarte, tal y como un día escribió J. Cortázar, que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría (…) Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque, quizás, estemos destinados a no ser. Me gustas. Me gustabas. Me gustaste. Pero aún me gustas más, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustabas, cuando, llena de vida, te despertaste y lo primero que hiciste fue decirme: tengo un hambre feroz esta mañana. Empezaré contigo el desayuno.Y es que dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que la madre o el padre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella.Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaréis de intentarlo.Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando.Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más. Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estáis leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza. Os libraréis de ella o de él, dejaréis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera ahí mismo para perturbaros, para sacaros de quicio, para bloquearle del guasap. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias. Gracias por todo. Por lo que me diste, por lo que me quitaste, por lo que me hiciste llorar pero sobre todo, por lo que me hiciste reir. Pero hazme un último favor. No vivas el mismo día 75 años y lo llames vida. Porque, como dijo Neruda, "algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas." Y es que conmigo, tu risa sabía mucho mejor.
jueves, 15 de enero de 2015
Quizás el amor...
Las sombras del destino acechan. Y la edad, tempestuosa y a veces insolente, palpita ante el ser indomable de mis veinticinco. A veces maduro. Otras quizás, ante la inocencia del niño que pasaba las tardes en Castelar.
El caso es que las agujas del reloj avanzan a paso de gigante. Y las ganas de vivir y descubrir y conocer y seguir viviendo, lo hacen por vías de alta velocidad. Y a veces dudo entre llevar maletas o dejármelas olvidadas en la estación.
A veces abro las cremalleras y cojo lo necesario. Lo miro, lo disfruto y lo vuelvo a guardar; otras, sin embargo, pongo el candado y las guardo en el trastero de una casa que, en ocasiones, se me cae encima.
¡¡Pero bendita juventud!! Benditos "mal de amores", benditas mujeres que nos dejan sin aliento mientras cruzan la calle mirándose en los cristales de los coches. Decimos que no sufrimos y ponemos cara de "no hay dolor" cuando nos preguntan si hay alguien que nos deje sin almohada en noches de fin de semana.
Esas chicas que hoy te dicen que si sabiendo que mañana será un no. De esas que con una copa de vino y un vestido, consiguen que te tropieces y acabes en sus pies. Esas que al salir a bailar siempre acaban pisándote los pies.
Y es que la vida debería de ser como el baile, porque cuando bailas, tú propósito no es llegar a un lugar determinado de la pista de baile, sino disfrutar al máximo de cada paso de baile.
Nunca sabes que el día más importante de tu vida es el día más importante de tu vida. No hasta que está sucediendo. Es imposible reconocer que es el día más grande hasta que te encuentras a mitad de él. Es ese día en el que te comprometes con alguien o con algo, en el que te rompen el corazón, en el que conoces al amor de tu vida, o el día en el que te das cuenta de que nunca hay suficiente tiempo porque quieres vivir para siempre. Esos días son los grandes. Esos días son perfectos.
En definitiva, existen tres reglas muy simples para la vida: si no vas a por lo que quieres, nunca lo conseguirás; si no preguntas, la respuesta siempre será no; y si no das un paso hacia adelante, siempre estarás en el mismo lugar. Porque si piensas que la aventura es peligrosa, te animo a que pruebes la rutina. Verás que es mortal.
Porque aunque te parezca imposible, todo este tiempo he estado pensando que éramos extraños, y resulta que nos conocíamos de forma intuitiva, hasta en los huesos y en la propia sangre. Se puede decir que era romántico. Catastróficamente romántico. Pero tranquila. No te pediré matrimonio. Al menos, de momento.
Por todo esto, mi única salvación en este mar de temporales es saber que la juventud es una enfermad que se acaba curando con los años. Eso, y saber que "imposible" es sólo una opinión.
Porque quizás los poetas tengan razón. Quizás el amor sea la única respuesta.
El caso es que las agujas del reloj avanzan a paso de gigante. Y las ganas de vivir y descubrir y conocer y seguir viviendo, lo hacen por vías de alta velocidad. Y a veces dudo entre llevar maletas o dejármelas olvidadas en la estación.
A veces abro las cremalleras y cojo lo necesario. Lo miro, lo disfruto y lo vuelvo a guardar; otras, sin embargo, pongo el candado y las guardo en el trastero de una casa que, en ocasiones, se me cae encima.
¡¡Pero bendita juventud!! Benditos "mal de amores", benditas mujeres que nos dejan sin aliento mientras cruzan la calle mirándose en los cristales de los coches. Decimos que no sufrimos y ponemos cara de "no hay dolor" cuando nos preguntan si hay alguien que nos deje sin almohada en noches de fin de semana.
Esas chicas que hoy te dicen que si sabiendo que mañana será un no. De esas que con una copa de vino y un vestido, consiguen que te tropieces y acabes en sus pies. Esas que al salir a bailar siempre acaban pisándote los pies.
Y es que la vida debería de ser como el baile, porque cuando bailas, tú propósito no es llegar a un lugar determinado de la pista de baile, sino disfrutar al máximo de cada paso de baile.
Nunca sabes que el día más importante de tu vida es el día más importante de tu vida. No hasta que está sucediendo. Es imposible reconocer que es el día más grande hasta que te encuentras a mitad de él. Es ese día en el que te comprometes con alguien o con algo, en el que te rompen el corazón, en el que conoces al amor de tu vida, o el día en el que te das cuenta de que nunca hay suficiente tiempo porque quieres vivir para siempre. Esos días son los grandes. Esos días son perfectos.
En definitiva, existen tres reglas muy simples para la vida: si no vas a por lo que quieres, nunca lo conseguirás; si no preguntas, la respuesta siempre será no; y si no das un paso hacia adelante, siempre estarás en el mismo lugar. Porque si piensas que la aventura es peligrosa, te animo a que pruebes la rutina. Verás que es mortal.
Porque aunque te parezca imposible, todo este tiempo he estado pensando que éramos extraños, y resulta que nos conocíamos de forma intuitiva, hasta en los huesos y en la propia sangre. Se puede decir que era romántico. Catastróficamente romántico. Pero tranquila. No te pediré matrimonio. Al menos, de momento.
Por todo esto, mi única salvación en este mar de temporales es saber que la juventud es una enfermad que se acaba curando con los años. Eso, y saber que "imposible" es sólo una opinión.
Porque quizás los poetas tengan razón. Quizás el amor sea la única respuesta.
sábado, 3 de enero de 2015
El Nordeste en tu pelo.
Y me pregunto cuándo volverás de nuevo por aquí.
Quizás cuando gire el nordeste en tu pelo.
Y seguramente hiciste lo que en ese momento había que hacer.
Pero tú siempre supiste que el mundo nunca fue un pañuelo.
Conduciendo hacia donde los molinos te dan la bienvenida,
con tus piernas ardiendo en el salpicadero.
Ahora es fácil decirme que no lo sabías
pero tú me seguiste bien el juego.
Y te vigilé a escondidas las horas del viaje más largo
como si fueras a llevarte por un momento la luna debajo del brazo.

Y quizás un día te llame por teléfono
para decirte que aunque no me diera cuenta
en ese preciso momento,
aquello fue importante para mi.
Y me pregunto cuándo volverás de nuevo por aquí.
Porque yo ya estoy llegando.
Quizás cuando gire el nordeste en tu pelo.
Y seguramente hiciste lo que en ese momento había que hacer.
Pero tú siempre supiste que el mundo nunca fue un pañuelo.
Conduciendo hacia donde los molinos te dan la bienvenida,
con tus piernas ardiendo en el salpicadero.
Ahora es fácil decirme que no lo sabías
pero tú me seguiste bien el juego.
Y te vigilé a escondidas las horas del viaje más largo
como si fueras a llevarte por un momento la luna debajo del brazo.

Y quizás un día te llame por teléfono
para decirte que aunque no me diera cuenta
en ese preciso momento,
aquello fue importante para mi.
Y me pregunto cuándo volverás de nuevo por aquí.
Porque yo ya estoy llegando.
viernes, 2 de enero de 2015
¿Qué es poesía?
¿Qué es poesía?
Poesía eres tú.
Es el bruñir de tu melena iluminada
por el crepitar de aquella vieja chimenea.
Poesía es el jirón de tu blusa insinuándose
en las horas intempestivas de una noche de fin de semana.
Es buscar una isla de orilla esmeralda y adormecerse.
Desnudo cuerpo, serena mente.
Lánguida sombra la que de mis manos escapa
persiguiendo aquel amor que fue por ti y contigo.
Poesía es ver arder mi corazón, puro y solo.
Luz que en llamas sonríe para nadie.
¿Cómo llenarte soledad,
más que contigo misma?
Te dije te quiero con el viento.
Iracundo como un mar impetuoso.
Te dije te quiero con el sol.
Dorando desnudos inocentes cuerpos.
Pero no me basta así.
Mas allá de la vida,
con la muerte lo diré
Más allá del amor,
hablará por mi el olvido.
Y preguntas al fin, ¿qué es poesía?
Poesía eres, sin ya conocerte, tú.
Poesía eres tú.
Es el bruñir de tu melena iluminada
por el crepitar de aquella vieja chimenea.
Poesía es el jirón de tu blusa insinuándose
en las horas intempestivas de una noche de fin de semana.
Es buscar una isla de orilla esmeralda y adormecerse.
Desnudo cuerpo, serena mente.
Lánguida sombra la que de mis manos escapa
persiguiendo aquel amor que fue por ti y contigo.
Poesía es ver arder mi corazón, puro y solo.
Luz que en llamas sonríe para nadie.
¿Cómo llenarte soledad,
más que contigo misma?
Te dije te quiero con el viento.
Iracundo como un mar impetuoso.
Te dije te quiero con el sol.
Dorando desnudos inocentes cuerpos.
Pero no me basta así.
Mas allá de la vida,
con la muerte lo diré
Más allá del amor,
hablará por mi el olvido.
Y preguntas al fin, ¿qué es poesía?
Poesía eres, sin ya conocerte, tú.
jueves, 18 de diciembre de 2014
El sabor de una risa.
Nos merecemos recibir el mismo tipo de amor que daríamos a otra persona.
Ni más ni menos.
Por eso hay que saber elegir con quién complicarse la vida.
Y mientras en silencio mis pensamientos seguían aleteando, de la manera más sutil ella comenzó a conquistarme:
- "No soy la chica sobre la que tu madre te advertirá. No besaré a tu mejor amigo ni romperé tu corazón. No te haré elegir entre hacer lo que te gusta y yo. No seré fría. Tampoco seré un desastre. O al menos pondré todo mi empeño en no serlo. Seré la chica sobre la que tu padre hablará cuando tu madre no esté presente. Seré la chica que se escapó. Te querré más que a nada. Te besaré cuando llore. Estaré a tu lado hasta que tú decidas lo contrario. Pero llegará el día en que dejarás que me vaya y yo no miraré hacia atrás, pero tú sí que lo harás. Te lo prometo, lo harás. Yo soy esa chica." -
Y entonces, en ese mismo momento supe que quería más. Y a la vez, sin yo saberlo y sin ella esperarlo, una fuerza ajena a mi, se apoderó de los sentimientos más puros que un chico puede tener cuando se encuentra ante una chica como ella. Y le contesté:
-"Te querré cuando tengas frío estando a 21º, te querré cuando tardes una hora para pedir un bocadillo. Porque adoro la arruga que se te forma aquí cuando me miras como si estuviera loco, te querré cuando después de pasar el día contigo mi ropa huela a tu perfume y siempre querré que seas tú la última persona con la que hable antes de dormirme por las noches. Y eso no es porque esté solo ni tampoco porque dentro de unos días sea nochevieja. He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible."
Y al segundo de acabar, un electrizante espectáculo de fuegos artificiales iluminaron mi mirada. Fue la primera vez que me sentí orgulloso de enlazar tan poderosa e inconscientemente bien tres frases de puta madre seguidas.
- "¿Estás borracho?" -. Sólo se la ocurrió decirme eso.
Y creyendo que los artificios habían acabado, de mi boca salío la mejor traca de todos los tiempos. Al menos, de mis veinticinco.
- "Sí, estoy borracho. Pero tú eres alucinante. Y mañana por la mañana yo estaré sobrio pero tú seguirás siendo alucinante".
Así que hoy digo que no existe nada más bonito que una mujer fiel a sus valores y contenta con su físico. De esas que van a por todo. Baila hasta que se agota. Grita hasta quedarse afónica. Salta hasta que no puede más. Mira con un poco más de descaro pero nunca pierde del todo la inocencia de sus labios. Se bebe una copa de vino en las cenas. O dos. Y se toma un buen trozo de tarta de chocolate después.
Pero todo acaba. Porque no hay mayor mentira que la de unos labios albergando un "para siempre". Fuimos dos polos opuestos de helados. Fuimos todas las noches de invierno que cabían en una de verano. Que fuimos granizo en duchas al despertarnos, que nos derretíamos con besos al secarnos. Que contábamos sonrisas por días despejados. Fuimos eclipses a mediodía y a medianoche. Fuimos uno en una cama que sabe más de nosotros de lo que contamos, fuimos otoño cayéndonos la ropa cada vez que discutíamos por algo. Fuimos y no somos, porque nos hundimos, pero eso nos hizo ponernos a salvo.
Y empecé a estar harto de oir a la gente decir: -"Hay muchos peces en el mar".
Yo siempre pensaba: -"¡¡que os jodan, ella era mi mar!!"
Porque en mi mar, me gustaba bañarme aunque nevara.
Porque ella se reía mientras nos besamos una y otra vez, y pensé:
- "No hay mejor cosa que el sabor de la risa de otra persona en tu labios."
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Si te gusta, mírame.
La vida va de apuestas. Y esta noche puede que te toque perder a ti. Porque si tú pierdes yo gano y el trato está claro para los dos.
Y puede que al leer éstas letras pienses que el sobre lleva tu nombre. El remitente está claro y ni tú ni yo sabemos el porqué.
El caso es que hay veces que las cosas pasan porque tienen que pasar; sín embargo, otras ocurren porque somos nosotros - yo - los que con lápiz y papel redactamos el guión.
Y me hablas de un café, pero nunca de dónde ni de cuándo.
Y me cuentas que en Madrid eres feliz.
Y te digo - aunque siempre es en voz baja - que hay veces que te veo como una desconocida a la que tengo ganas de descubrir.
Y siempre es la comodidad que creemos poseer la que frena nuestros impulsos. Pero una persona que merece la pena jamás encuentra la comodidad en un lugar, sino en el camino. Y mucho me temo que yo, contigo, he empezado a caminar.
Y me dices, si te gusta, mírame.
Y te miro pero no me ves.
O al menos, cuando lo hago, tú te haces la dormida.
Y puede que al leer éstas letras pienses que el sobre lleva tu nombre. El remitente está claro y ni tú ni yo sabemos el porqué.
El caso es que hay veces que las cosas pasan porque tienen que pasar; sín embargo, otras ocurren porque somos nosotros - yo - los que con lápiz y papel redactamos el guión.
Y me hablas de un café, pero nunca de dónde ni de cuándo.
Y me cuentas que en Madrid eres feliz.
Y te digo - aunque siempre es en voz baja - que hay veces que te veo como una desconocida a la que tengo ganas de descubrir.
Y siempre es la comodidad que creemos poseer la que frena nuestros impulsos. Pero una persona que merece la pena jamás encuentra la comodidad en un lugar, sino en el camino. Y mucho me temo que yo, contigo, he empezado a caminar.
Y me dices, si te gusta, mírame.
Y te miro pero no me ves.
O al menos, cuando lo hago, tú te haces la dormida.
jueves, 11 de diciembre de 2014
Entre perfumes se disolvió.
Siempre empezaba hablando él.
Luego ella contestaba.
- ¿Te pierdes?
- Si es contigo sí.
- Yo ya lo estoy
- Yo ya lo sé.
- ¿El qué?
- Que lo estás, pero por mi.
- Lo que estamos tú y yo es entre la línea del bien y el mal.
- Explícate.
- Si quieres tú no quiero yo...si quiero yo, ahora tú no.
- Deberías aceptar que nunca estaré contigo. Y así siempre será.
- Aunque no sea yo quién abraces cuando estás dormida, aunque no sea yo quién te haga reir.
- Aunque sí sea yo quién se muere de celos cuando me hablas de sueños y no piensas en mi.
- Aunque si sea yo donde buscas consuelo, con quien lloras tus penas, pero nunca es por mi.
- ¿Por qué no vuelves?
- ¿A dónde?
- A reir mientras bailamos.
- ¿Qué es lo que quieres?
- Rozarte la piel, una puesta de sol si es contigo, el flamenco y tu ropa en el coche, tu cadera sudando sin prisa. Quédate, nos debemos la vida.
- ¿A quién esperas?
- A mi Romeo.
- Lo siento.
- ¿Por qué lo sientes?
- Porque tu Romeo nunca llegará.
- ¿Por qué?
- Porque para ti no existe. Porque dijiste amor queriendo decir "sólo tú". Porque siempre confundiste lengua con lenguaje. Porque tu Romeo alarga los balcones mientras tú te escondes tras un carmín de maquillaje.
- Tal vez te acuerdes de mi con el paso de los años.
- Tal vez lo haga cuando busque piso a medias y colchón.
- Cuando no quieras dormir por ver dormir a tu pareja quizás me entiendas.
- Tal vez volvamos a vernos.
- Entonces, tal vez compadezca a la persona que entristece tu perfil.
- Y cuando escuches "Nessun Dorma" y haya estrellas escapando de si mismas con color, vas a acordarte de mi. Y cuando llores a escondidas porque no te abrazan. Y cuando solamente quieras que te quieran. Y cuando sientas celos del aire que roza su garganta, amor...vas a acordarte de mi.
- ¿Y tú?
- ¿Y yo? Tal vez me olvide de ti desafiando el oleaje que ofrecen rápido en los bares las mujeres que no ví.
- Siento haber dicho que te amaba. Aunque siempre fue cierto.
- Yo siento no haberte sabido querer. Siento no haber podido hacer sudarte la piel. Siento haberme ido. Siento que ese Domingo te quedases esperándome en aquel maldito tren.
El café se enfrió.
Y el azúcar se disolvió.
Igual que se disuelve una aspirina entre perfumes de mujer.
Luego ella contestaba.
- ¿Te pierdes?
- Si es contigo sí.
- Yo ya lo estoy
- Yo ya lo sé.
- ¿El qué?
- Que lo estás, pero por mi.
- Lo que estamos tú y yo es entre la línea del bien y el mal.
- Explícate.
- Si quieres tú no quiero yo...si quiero yo, ahora tú no.
- Deberías aceptar que nunca estaré contigo. Y así siempre será.
- Aunque no sea yo quién abraces cuando estás dormida, aunque no sea yo quién te haga reir.
- Aunque sí sea yo quién se muere de celos cuando me hablas de sueños y no piensas en mi.
- Aunque si sea yo donde buscas consuelo, con quien lloras tus penas, pero nunca es por mi.
- ¿Por qué no vuelves?
- ¿A dónde?
- A reir mientras bailamos.
- ¿Qué es lo que quieres?
- Rozarte la piel, una puesta de sol si es contigo, el flamenco y tu ropa en el coche, tu cadera sudando sin prisa. Quédate, nos debemos la vida.
- ¿A quién esperas?
- A mi Romeo.
- Lo siento.
- ¿Por qué lo sientes?
- Porque tu Romeo nunca llegará.
- ¿Por qué?
- Porque para ti no existe. Porque dijiste amor queriendo decir "sólo tú". Porque siempre confundiste lengua con lenguaje. Porque tu Romeo alarga los balcones mientras tú te escondes tras un carmín de maquillaje.
- Tal vez te acuerdes de mi con el paso de los años.
- Tal vez lo haga cuando busque piso a medias y colchón.
- Cuando no quieras dormir por ver dormir a tu pareja quizás me entiendas.
- Tal vez volvamos a vernos.
- Entonces, tal vez compadezca a la persona que entristece tu perfil.
- Y cuando escuches "Nessun Dorma" y haya estrellas escapando de si mismas con color, vas a acordarte de mi. Y cuando llores a escondidas porque no te abrazan. Y cuando solamente quieras que te quieran. Y cuando sientas celos del aire que roza su garganta, amor...vas a acordarte de mi.
- ¿Y tú?
- ¿Y yo? Tal vez me olvide de ti desafiando el oleaje que ofrecen rápido en los bares las mujeres que no ví.
- Siento haber dicho que te amaba. Aunque siempre fue cierto.
- Yo siento no haberte sabido querer. Siento no haber podido hacer sudarte la piel. Siento haberme ido. Siento que ese Domingo te quedases esperándome en aquel maldito tren.
El café se enfrió.
Y el azúcar se disolvió.
Igual que se disuelve una aspirina entre perfumes de mujer.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Entre el deseo y el arrepentimiento...
Y te conté que me enamoré de otras, pero que era distinto querer acostarme con una mujer que desear despertar con ella a mi lado.
Porque hay chicas que te alegran la piel pero no el corazón.
Y que en vez de querernos mucho, deberíamos probar a querernos bien. Pero de todo nos dimos cuenta tarde.
Porque tú no sabías luchar. Tú sólo sabías sacar las armas.
Y que no hay cicatriz, por brutal que parezca, que no encierre belleza. Que podemos encontrar en cada una de ellas el nombre y el lugar de quién empezó a coserlas.
Porque las cicatrices son las costuras de la memoria. Un remate imperfecto que duele al recordar.
Y que la mejor forma de encontrar a la vida era desordenando la felicidad. Quizás por eso tú y yo nunca la encontramos.
Porque sólo fuimos capaces de ser felices un rato.
Lloraste. Lloré.
Pero antes de cerrar la puerta te dije: "tuvimos la mitad de lo que pudo ser y lo triste es que no fue la parte buena".
En realidad nunca te lo dije.
Sólo lo pensé.
Porque entre el deseo y el arrepentimiento sólo hay un orgasmo de por medio.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Y en el cielo, tu nombre.
Otro año más Tatá. Y ya son dieciséis.
Y en este rincón del Puertochico que merecido lleva tu nombre, intento juntar las palabras que, como cada tres de Diciembre, van acompañadas de sal y lluvia. Tú ya me entiendes.
Todos los Reyes desde que te fuiste, pedí en cada carta que volvieras. No quería juguetes, no quería zapatos, no quería un tambor.
Sólo quería volver a pasar contigo los Sábados en Castelar. Quería seguir viéndote sonreir con mamá. Seguir disfrutando de tus besos salados. Seguir viéndote lucir los lunares de aquel traje que sólo tú sabías hacer brillar.
Han pasado dieciséis años. Y aunque mis cartas ya no tengan buzón, el niño y su deseo siguen siendo los mismos.
Al menos, al mirar las manecillas del reloj, siento que estás conmigo.
Y dicen que todos tenemos nuestro ángel de la guarda. Yo además de tenerlo, sé que lleva perfume y nombre de mujer. Flamenco, como tú y tu traje de lunares.
Sé que desde el cielo, me cuidas.
Es por eso que cuando alzo la vista, veo escrito tu nombre.
Te quiero y te echo de menos Tatá.
Espero que tú a mi también.
Y en este rincón del Puertochico que merecido lleva tu nombre, intento juntar las palabras que, como cada tres de Diciembre, van acompañadas de sal y lluvia. Tú ya me entiendes.
Todos los Reyes desde que te fuiste, pedí en cada carta que volvieras. No quería juguetes, no quería zapatos, no quería un tambor.
Sólo quería volver a pasar contigo los Sábados en Castelar. Quería seguir viéndote sonreir con mamá. Seguir disfrutando de tus besos salados. Seguir viéndote lucir los lunares de aquel traje que sólo tú sabías hacer brillar.
Han pasado dieciséis años. Y aunque mis cartas ya no tengan buzón, el niño y su deseo siguen siendo los mismos.
Al menos, al mirar las manecillas del reloj, siento que estás conmigo.
Y dicen que todos tenemos nuestro ángel de la guarda. Yo además de tenerlo, sé que lleva perfume y nombre de mujer. Flamenco, como tú y tu traje de lunares.
Sé que desde el cielo, me cuidas.
Es por eso que cuando alzo la vista, veo escrito tu nombre.
Te quiero y te echo de menos Tatá.
Espero que tú a mi también.
jueves, 27 de noviembre de 2014
Desde que duermes junto a mi.
Cuando te digo hola no es porque sea educado, que también. No es por acomodar un silencio que viniendo de ti duele. No es porque no me atreva a preguntarte qué tal estás. Es porque quiero más. Es porque, a veces, me gustaría que me dejases sonreir a algún desliz. Porque a ti ya te sonrío, aunque tu sólo veas una risa y ya. Porque me gustaria bailar contigo un "quizas" mientras sonase un bolero.
Porque no me gusta que preguntes quién es cuando los dos sabemos que eres tú de quién hablo.
Porque para mi es fiesta el día que me cruzo con tu perfume por los pasillos. Y es que al cabo del año pocos son los días en los que las horas huelen a ti.
Porque eres una de esas chicas que nunca acaban de pasar. De las que fuman sin tragar el humo. De las que beben sin sed el vaso que llena las espera más dulce del mundo. Y mientras tú, bailas. Con la orquesta del fondo. Y mientras yo, escribo. Como ahora. Creyendo que al menos pasearás leyendo esto.
Y lo titulo "desde que duermes junto a mi". Porque son ya muchas las noches que paso contigo a mi lado. Aunque lo hagamos sin cama. Aunque todo sea incierto. Pero es que desde que duermes junto a mi, mi dormitorio da de frente a mar abierto. Es por esto que mi acento sabe a sal. Es por esto que el tuyo sólo a hielo.
Es por esto que desde el primer dia que te vi, guardo en una botella los mensajes que a leerte no me atrevo.
Porque desde que duermes junto a mi, mi vida es como el velero que busca en tu boca el viento más fuerte, esperando que de un soplido consigas desarbolar todo cuanto en él llevo.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
A pleno pulmón, amor.

Fue una dama valiente que quemó en la hoguera mis versos cobardes.
En aquella playa del viento nos llovió.
Y al mojarse un te quiero y al vestirse de nuevo, sonrió.
Si hubiese dos muriendo de amor
en este mismo momento
ya valdría la pena revivir este cuento en su honor.
Creí que nuestra historia era distinta
hasta que a las diez de la mañana susurró:
"Ponme otra copa, si no tienes te la inventas".
Nos quedaban ocho horas y poco ron.
Y empecé a sentir la culpa por mentirla y acusarla
de seguirme en aquel prohibido amor.
No me dio la gana de cerrar la herida y la esperé.
Aún a sabiendas de que en la tierra prometida
ya no había ni oro ni fe.
Tengo un corazón, tan leal a ti, que duele.
Y es que entre el bien y el mal estamos siempre tú y yo.
Y aquel lamento que recorría la bahía ya no volvió.
Al primero intenté no sentir nada.
Al segundo ya escribí te quiero amor.
Susurrando en sueños me dijiste: "Y yo".
Y al despertar me sequé la rabia a la almohada.
Vivimos dos historias diferentes.
Olvidaste tú canción entre la gente.
Entonaste un hasta luego y era adiós.
Ni podría olvidarte, ni tampoco quiero.
A veces, un punto final son tres puntos suspensivos.
A veces, un punto y a parte un "hasta pronto, amor".
martes, 14 de octubre de 2014
Y de repente...
Y de repente aprendes que los amores eternos
pueden terminar en una noche de verano.
Que los que creías grandes amigos pueden
convertirse en grandes desconocidos.
Que en realidad el amor no tenía la fuerza
que imaginaste.
Que quizás nunca conozcamos a una
persona de verdad.
Que el "nunca mas", jamás se cumple.
Que el "para siempre", siempre tiene fin.
pueden terminar en una noche de verano.
Que los que creías grandes amigos pueden
convertirse en grandes desconocidos.
Que en realidad el amor no tenía la fuerza
que imaginaste.
Que quizás nunca conozcamos a una
persona de verdad.
Que el "nunca mas", jamás se cumple.
Que el "para siempre", siempre tiene fin.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Y el ébola llegó a Europa.
No seré yo quien defienda la gestión de la Ministra de Sanidad, cuando menos, más que cuestionable.
E indudable es mi pasión por los animales, sabida por todos los que me conocen.
Culpa ninguna tenía el perrete Excalibur y sín embargo, esta tarde, ha sido sacrificado.
Pero, como veis, siempre existe un "pero".
Pero ¿qué pasa con los más de 3700 niños que el ébola ha dejado -hasta el momento- huérfanos en África?
Pues por lo que se ve, nada.
Nadie protesta, nadie se manifiesta, nadie habla.
Todos callan. Porque a ninguno de estos niños les hemos puesto cara, ni ojos, ni sonrisa.
No les hemos puesto alma porque seguramente la suya murió con sus padres.
Y es que de repente miramos hacia África porque nos da miedo que nos contagien el ébola.
Porque el hambre no se contagia y por eso, les damos la espalda.
E indudable es mi pasión por los animales, sabida por todos los que me conocen.
Culpa ninguna tenía el perrete Excalibur y sín embargo, esta tarde, ha sido sacrificado.
Pero, como veis, siempre existe un "pero".
Pero ¿qué pasa con los más de 3700 niños que el ébola ha dejado -hasta el momento- huérfanos en África?
Pues por lo que se ve, nada.
Nadie protesta, nadie se manifiesta, nadie habla.
Todos callan. Porque a ninguno de estos niños les hemos puesto cara, ni ojos, ni sonrisa.
No les hemos puesto alma porque seguramente la suya murió con sus padres.
Y es que de repente miramos hacia África porque nos da miedo que nos contagien el ébola.
Porque el hambre no se contagia y por eso, les damos la espalda.
lunes, 29 de septiembre de 2014
La huída.
Sobre consumir el mundo me hablaron una vez.
El tiempo huye y se escapa.
Y cuando quieres echar a correr te das cuenta de que ya todo terminó.
Y que cada vez que me vuelva a acordar, me resulte menos doloroso huir que obligarme a que les hable de ti.
Y que cada vez que te vuelva a mirar, me resulte más fácil morir que obligarme a decir la verdad.
Y que cada vez que vuelva a tener hambre de tu boca, dos días sean mucho más que cien años de soledad.
Y es que nuestros destinos pudieron ser éstos o pudieron ser otros del todo distintos porque lo que de nosotros fue en ningún sitio quedó recogido.
Por eso desde hoy me he propuesto dejar mi huella incluso en el lugar más inhóspito, deshabitado y oscuro de ese alma que una vez me aconsejaron consumir.
Porque mundo y alma huyen entre tanto.
Porque entre tanto yo decidiré en qué momento huir, pensando cómo consumir el mundo entero a cada instante, por si acaso el futuro nunca quisiera llegar.
El tiempo huye y se escapa.
Y cuando quieres echar a correr te das cuenta de que ya todo terminó.
Y que cada vez que me vuelva a acordar, me resulte menos doloroso huir que obligarme a que les hable de ti.
Y que cada vez que te vuelva a mirar, me resulte más fácil morir que obligarme a decir la verdad.
Y que cada vez que vuelva a tener hambre de tu boca, dos días sean mucho más que cien años de soledad.
Y es que nuestros destinos pudieron ser éstos o pudieron ser otros del todo distintos porque lo que de nosotros fue en ningún sitio quedó recogido.
Por eso desde hoy me he propuesto dejar mi huella incluso en el lugar más inhóspito, deshabitado y oscuro de ese alma que una vez me aconsejaron consumir.
Porque mundo y alma huyen entre tanto.
Porque entre tanto yo decidiré en qué momento huir, pensando cómo consumir el mundo entero a cada instante, por si acaso el futuro nunca quisiera llegar.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Capítulo V. Y Beirut le dio la bienvenida.
Recuerda como, hace un puñado de horas, paseaba por la ciudad que le vio nacer, crecer, aprender y sudar en verano la palabra amor. Y sin tiempo para maniobrar, se encontraba ante los ojos de una cultura del todo sorprendente y desconocida para él.
Todo había sucedido demasiado rápido como para haberlo digerido ya. Las despedidas en su vida siempre albergaban un sentimiento comparable al de un beso sin billete de vuelta. Para ella, enterarse de que la persona a la que quería trabajaba como mercenario a las órdenes de algún gobierno occidental había sido algo más que una mala noticia.
Aún recuerda las lágrimas recorriendo aquel rostro que no hace muchas noche besaba prometiendo ser más en un futuro. Se culpaba de no haber sido más sincero con la mujer que hasta ese momento había colmado su vida. La oficial.
Pero desde Langley le habían reservado destino ya. Su nuevo objetivo estaba claro. La carta que el día anterior había recibido ordenaba explícitamente, y por el momento, establecer contacto con alguna de las células yihadistas activas en el país. Y sin más tiempo que el necesario para meter en una mochila un par de pantalones, tres camisetas y dos calzoncillos, cerró la puerta de casa y la de la trampilla a sus recuerdos más dulces.
Beirut le daba la bienvenida con 36º C, un 87% de humedad y cuatro soldados armados hasta los dientes preguntándole por su pasaporte y por su presencia allí. Sin tiempo para reaccionar, un Chrysler de cristales tintados llamó su atención. Del coche, poco discreto para aquel escenario, descendió una melena morena de ojos verdes electrizantes.
La sensualidad vestía aquella silueta femenina. Al menos eso le hubiese gustado ver; sín embargo, el hiyab no le permitía más que vislumbrar una mirada acechante acercándose. De todo lo que esa mujer habló con los soldados, él sólo entendió las palabras yankee, C.I.A y اذهب إلى الجحيم, que era algo así como "¡Iros al carajo!
Una vez en el coche, advirtió que detrás de esa mirada se escondía quien sería su contacto durante su estancia en el Líbano.
Faatina, que en musulmán significaba 'cautivadora', pertenecía a la inteligencia iraní y después de dos años sobre el terreno se había convertido en una de las fuentes más fiables que la "Agencia" tenía desplegada sobre el Mediterráneo.
...y hasta aquí puedo leer.
lunes, 11 de agosto de 2014
Ven a dormir conmigo. Capítulo III
(Hay días que te saltas algún capítulo. Como hoy).
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Tumbado en la arena de El Puntal algo se le vino a la
cabeza. Mal de amores. Algo que para nada se cura fácilmente. Algo para lo que
ningún laboratorio ha inventado la medicina perfecta. No hay remedios. ¡Otra
vez no!- grito él. No sabía el motivo. Ni siquiera se acordaba de todo lo que
dolía. Sólo sabía que el tiempo lo curaba, pero esta vez el tiempo le había
fallado. Nunca creyó en las casualidades. Siempre las había definido como las
cicatrices del destino. Y esta vez no iba a ser menos.
Las últimas palabras que recordaba de ella fueron: -siento
hacerte tan desdichado-. Eso y el latir de un reloj de alguna estación de tren.
Solitario y asustado. Como él.
Hablando con la sombra proyectada sobre la orilla sentenció:
-joder, estoy fuera de los recuerdos, del pasado, pero también estoy perdido.
Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan, y las cosas más
estúpidas, cuando estás enamorado, las recuerdas como las más bonitas. Porque
su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar. Lo jodido de
gritar es que cuando lo haces en silencio, duele más-.
Mientras pasea absorto con el flamear de las velas del
Cantábrico al fondo, se da cuenta de que lejos de haberlo dejado atrás, ha
vuelto a caer en el agujero oscuro y profundo del que creía no lograría salir jamás.
El mismo que tiempo atrás había definido como si una bomba hubiera estallado
sobre él y hubiese destrozado su vida con un toque ligero, limpio y sutil. Todo
lo que había vivido hasta ese momento se derrumbó, se destruyó, desapareció de este
mundo y entonces se preguntó qué iba a ser de él, cómo iba a hacer para volver
a sonreír.
Lo peor de todo es que salimos a la calle y vemos que la
gente sigue riendo, los niños siguen jugando en el parque, las parejas siguen
besándose como si no hubiera mañana (frase que aprendió de ella). Nada ha
cambiado, todo permanece igual, sólo tú eres el distinto.
Las olas bañan sus pasos. Los de él. En singular. El agua
está fría, advierte. Y piensa en lo que ella le dijo hace tiempo. –Deberíamos sintonizar
mejor, ¿no crees? –Y ante el mismo escenario de aquella frase pero con distinta
compañía piensa. - Sintonizar...¿qué querría decir? La sintonía es algo que
tiene que ver con la música. El amor, en cambio, es cuando no respiras, cuando
es absurdo, cuando echas de menos, cuando es bonito aunque esté desafinado,
cuando es locura. Cuando sólo de pensar en verla con otro cruzarías a nado el
océano, escalarías el Pico más alto o guardarías en un frasco todo el agua del
mar.
Con la mirada perdida, revive aquella noche de velas y
vestido rojo. La noche del magret y del champagne. Una noche que empezó a las
cinco de la tarde entre fogones. Y recuerda su pregunta: - Siento curiosidad.
¿En qué pensabas esta noche mientras mirabas cómo dormía?
-Ah… -Se sienta y la sonríe-. Pensaba en la suerte que
tengo. Pensaba: esta chica es realmente guapa. Y además pensaba en el momento
que estamos viviendo y que...bueno mejor no te lo digo.
Ella se acercó y lo miró con ojos cariñosos, achispados,
resplandecientes, llenos de entusiasmo.
-No tengas miedo. Corre, dímelo.
La miré a los ojos, inspiré profundamente y al final lo
dije. -Pues que jamás me he sentido tan feliz en mi vida.
-Sé que te asustarías si te dijera te quiero otra vez. Así que, mejor te diré te prequiero. Porque tu inmadurez es superlativa para tu edad. Porque no pasa nada si miras a otras. Da susto, porque hace replantearte muchas cosas, pero no pasa nada si me acerco a ti y al oler tu pelo sigo sientiendo que eres mi alma gemela y que estoy en casa.
-Sé que te asustarías si te dijera te quiero otra vez. Así que, mejor te diré te prequiero. Porque tu inmadurez es superlativa para tu edad. Porque no pasa nada si miras a otras. Da susto, porque hace replantearte muchas cosas, pero no pasa nada si me acerco a ti y al oler tu pelo sigo sientiendo que eres mi alma gemela y que estoy en casa.
El pitido de un barco anunciando su entrada en la bahía le devuelve
a la soledad de sus fríos pasos sobre la arena. Lo duro es que cuando un amor
se acaba se puede encontrar todo, excepto el por qué. Y piensas cuál fue el
fallo, qué hiciste mal. Atiende a lo que una vez escuchó decir en alguna
terraza del sur: -"Alguien
dijo una vez que en el momento en que te paras a pensar si quieres a alguien, ya
has dejado de quererle para siempre...".- Y cae en la cuenta de que
quizás, ella se paraba a pensar en silencio.
Hay instantes en la vida en que creemos saber que una
mentira se parece mucho a una verdad, pero sólo quien las cuenta es capaz de
distinguirlas.
Comienza a chispear. El cielo se encapota y las manecillas
del reloj de Tatá sugieren regresar a casa. Sólo se arrepiente de una cosa. De no
haberla dicho: - Ven a dormir conmigo: no haremos el amor. Él nos hará-.
De eso y de haber aparcado tan lejos.
lunes, 4 de agosto de 2014
Al borde de la felicidad.
Sin darnos cuenta nos hemos plantado en Agosto. Hemos dejado atrás ya, las buenas intenciones con las que quisimos engañar al nuevo año. Nuestra sangre ha experimentado un año más, aquello que siempre prometió el refrán con la llegada de la primavera. Hemos sudado con algún examen y hemos gritado ¡soy libre! con el final del mismo, sin darnos cuenta de que nuestra esclavitud no tardaría en dejarse ver de nuevo.
Nos plantamos, me planto, ante las puertas de los veinticinco. El cuarto de siglo y/o la edad dorada, según quién. Y año tras año vamos sumando recuerdos, cicatrices, sonrisas, personas, amigos, experiencias...y también restamos o dividimos, en función de las preferencias.
Damos, doy, más valor a una discreta cena entre dos, a pasear con uno mismo cuando en ocasiones la compañía no es lo importante sino la causante. A los largos viajes por autopista en noches de invierno, primavera o verano.
Y es que a veces "dejarse llevar suena demasiado bien". Quizás sea por la incertidumbre de no saber dónde terminar, o empezar porqué no, lo que en ocasiones nos empuja a correr cuando ni siquiera hemos aprendido a caminar. Tal vez, a veces sólo sea cuestión de suerte. Tal vez ser valiente no sea sólo cuestión de verte. Y es que en ocasiones, lo mejor es aplaudir e irse, dejando que la actuación llegue a su fin. Aunque en el momento no lo pensemos. Aunque en el momento, no lo queramos pensar.
Considero a las personas y mis relaciones con ellas uno de los pilares básicos de la vida. Quizás por ello, en ocasiones haya sufrido más de lo necesario, haya recordado más de lo recomendado y haya añorado más de lo permitido pero creo que en la vida, al igual que en los toros, para conquistar la Puerta Grande, hace falta arrimarse al burel, arriesgar y a veces sentir el pitón. Sólo de esta manera, consigo sentirme vivo. Sientiendo.
Y no es ninguna declaración de principios. No lo es porque aún no he firmado mi final.
Cantaba Andrés Suarez: "tengo 26, soy feliz así, tengo tres amigos, dos hermanos, nada suelto...soy fruto de un cuento que escribió mi padre, mi madre lo cantó".
Y a veces estaremos desafinados entre la gente. Otras, quizás, lo estén con nosotros. Lo importante, al final, es encontrar la nota idónea que armonice nuestra melodía.
Habrá tardes de Domingo que pediremos a gritos ¡vuelve!, noches de fin de semana que susurraremos al oído "dame media noche más", veranos en los que en una estación de tren diremos entre lagrimas "no te vayas todavía"...y así, sólo así, a base de vivir, iremos -voy- escribiendo párrafos qué recordar. A veces torcidos, a veces a lápiz. Iremos pegando las fotos que nos recuerden los momentos vividos y las personas con las que los vivimos. A veces parecerán fotos agrietadas de un retrato de Dorian Grey. A veces nos harán sonreir, descolgar el teléfono y preguntar ¿qué tal te va?
Porque sólo el cerebro de los necios transforma la filosofía en tontería, la ciencia en superstición y el arte en pedantería.
Por todo esto y porque los veinticinco nunca llegan con la intención de quedarse, bebed vino, porque esta es la vida eterna. Es cuanto nos otorgará la juventud, es la estación del vino, las rosas y los amigos borrachos. Seamos felices por este momento porque este momento es nuestra vida.
No es ninguna declaración de principios.
Sí, mi carta de presentación.
"Être aimé est très différent d’être admiré, car l’on peut être admiré de loin, alors que pour aimer réellement quelqu’un, il est essentiel de se trouver dans la même chambre, et si possible sous le même drap."
martes, 10 de junio de 2014
A sky full of stars
Cuando sabes que, desde el cielo, la luz nunca se apaga.
Nunca te apagas Tatá.
Porque cuando oscurece, pienso en ti y no consigo conciliar el sueño.
A veces creo que si, pero en el fondo jamás he conseguido olvidarte. Jamás he querido olvidarte. Y es por esto por lo que hoy, no me preguntes porqué motivo, te siento conmigo más que nunca.
Hoy me ha dado por pensar entre apuntes y borrones.
Porque a veces me gustaría ser viento sin que lo supieras y escaparme por las noches para poder besarte.
Porque sin tu saberlo y sin yo esperarlo, un día me regalaste todo cuanto hoy soy, que es mucho menos de lo que guardas en cada arruga de tu frente...
Porque en ocasiones nos convertimos en fotografías sobre un marco viejo haciendo del resto un velero que ya no sabe nadar.
Pero siempre encontramos esa luz.
La misma que hace poco nos parecía la de un faro deshabitado.
Cuando sabes que, desde tierra, la luz que nos guía en alta mar nunca se apaga.
Nunca te apagues.
lunes, 28 de abril de 2014
En silencio y sin cruzar una palabra.
Porque al nacer, en vez de la barra de pan yo preferiría traer bajo el brazo un manual de instrucciones. Y en determinados pasajes de nuestra vida poder echar un vistazo a la página en la que deberían de enseñarnos a permanecer estoicos frente a los embates del Cantábrico. Porque a veces se encabrita y cuando lo hace, mantenerse firme se convierte en casi un imposible.
Deberían de enseñarnos a cómo enfrentarnos ante el éxito y el fracaso, el romance y el desamor, la verdad y la mentira.
Instrucciones de cómo deberíamos actuar cuando el mundo parece desvanecerse sobre nosotros, cuando la mochila que llevamos a la espalda comienza a pesar o cuando creemos - que nunca es cierto- tener el mundo a nuestros pies.
El caso es que si existiera ésta posibilidad, muchos estarían dispuestos a renunciar a ellos mismos. Y seguramente ganasen en calidad. No lo dudo. Pero me considero un chico con sentimientos a los que me gusta ponerles nombre y apellidos. Sentimientos con rostro, escenario y expresión. Y la verdad, me gusta la gente que siente como yo. La gente que se emociona al ver unos ojos, creyendo que debe haber sal dentro de esa mirada que les cura tanto. La misma gente que se estremece con el latir de las teclas de un piano viejo y abandonado. La que tiembla y despierta al suave tacto de una caricia entre edredones. La que disfruta sobre la arena del mar como colchón mientras el sol, tímido, se esconde de vuelta a casa.
Instrucciones, éstas, que son nuestras. Que son mías. Que nadie jamás nos enseñó a utilizar pero que orgullosos, demostramos en el día a día. Porque aunque creamos que no, incluso el día a día podemos convertir en la mejor expresión que recordar a lo largo de nuestra vida.
Porque lo importante - y para uno de Santander lo es aún más - es que jamás nos falte ni vela ni corriente al navegar.
El mar dejadme que corra por mi cuenta. Para eso, soy de donde soy.
Deberían de enseñarnos a cómo enfrentarnos ante el éxito y el fracaso, el romance y el desamor, la verdad y la mentira.
Instrucciones de cómo deberíamos actuar cuando el mundo parece desvanecerse sobre nosotros, cuando la mochila que llevamos a la espalda comienza a pesar o cuando creemos - que nunca es cierto- tener el mundo a nuestros pies.
El caso es que si existiera ésta posibilidad, muchos estarían dispuestos a renunciar a ellos mismos. Y seguramente ganasen en calidad. No lo dudo. Pero me considero un chico con sentimientos a los que me gusta ponerles nombre y apellidos. Sentimientos con rostro, escenario y expresión. Y la verdad, me gusta la gente que siente como yo. La gente que se emociona al ver unos ojos, creyendo que debe haber sal dentro de esa mirada que les cura tanto. La misma gente que se estremece con el latir de las teclas de un piano viejo y abandonado. La que tiembla y despierta al suave tacto de una caricia entre edredones. La que disfruta sobre la arena del mar como colchón mientras el sol, tímido, se esconde de vuelta a casa.
Instrucciones, éstas, que son nuestras. Que son mías. Que nadie jamás nos enseñó a utilizar pero que orgullosos, demostramos en el día a día. Porque aunque creamos que no, incluso el día a día podemos convertir en la mejor expresión que recordar a lo largo de nuestra vida.
Porque lo importante - y para uno de Santander lo es aún más - es que jamás nos falte ni vela ni corriente al navegar.
El mar dejadme que corra por mi cuenta. Para eso, soy de donde soy.
sábado, 5 de abril de 2014
Creo en Dios.
Noche de sábado, teoría -de juegos- y reflexiones a media luz…no es un articulo con pretensiones de erudición ni mucho menos. Simplemente me ha dado por pensar y compartirlo.
La existencia de Dios siempre ha sido una de las grandes cuestiones humanas debido a su carácter tan sorprendentemente comprometedor. Empleamos todo nuestro poderío, o al menos algunos lo intentamos, en encontrar respuestas a los grandes interrogantes que conforman nuestra condición humana y que al igual que ayer, hoy se presentan en lo más profundo de nuestro ser: el sentido de nuestra vida –si es que lo tiene-, el bien y el mal, la muerte, nuestro origen como parte del universo, la familia, la búsqueda de la felicidad…todas y cada una de ellas orientadas hacia la existencia de “algo” que consigue dar sentido a nuestra presencia aquí y ahora.
Habrá quién acepte como primera y única teoría que todo –o al menos gran parte- de lo que somos y nos rodea se deba al azar, la probabilidad y la casuística. Pero en pleno siglo XXI y con la presencia de una ciencia que evoluciona a cada milisegundo, me parece un poco difícil defender que la perfecta armonía del universo y de sus leyes obedezca a una evolución del azar. Porque soy de los que piensa que allí donde existe un plan siempre hay alguien que planifica. Y cuando el plan adquiere la dimensión del que, entre manos tenemos, al que planifica se le llama Creador y su naturaleza trasciende cualquier medida.
Otra teoría podría ser la de aceptar con humildad a Dios. Una vez leí –y ahora no recuerdo donde- que el acto más propio y verdaderamente humano era la aceptación de la voluntad de Dios. ¿Pero cómo reconocer la realidad de nuestra condición y aceptarnos a nosotros mismos como seres creados por Dios sujetos a un orden natural? Sería totalmente ilógico que no nos costase aceptarlo, pues todo lo que supone comprometerse, acarrea a largo plazo hipotecar nuestra libertad.
Pero aceptar a Dios no es sinónimo de anular nuestra libertad sino de emplearla y de elegir: “Si rompes tus cadenas, te liberas; pero, si cortas con tus raíces, mueres”. Y cuanto mejor elegimos y más nos comprometemos con lo elegido, más nos enriquecemos a nosotros mismos y a las personas que elegimos para que nos acompañen en nuestro caminar. Y si nuestra elección supone un compromiso que refuerza algo que es propio de nuestra naturaleza, será éste el uso más acertado de nuestra libertad. Habremos dado un paso más hacia nuestra plenitud como hombres. Al menos, eso llevo aprendido yo.
Escribía Gasset: “Quien, en nombre de la libertad, renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida; es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la realidad que podía ser”.
No creamos que la conciencia es una mera imposición social al igual que el alma es una mera utopía religiosa Al igual que una nevera no funciona si no se enchufa, la inteligencia no actúa sin la ayuda del cerebro. Pero ni enchufe ni cerebro son causas, sino condiciones.
Me acuesto y rezo –no por aplacar mi conciencia-. Doy gracias y me acuerdo de vosotros –Curro y Tatá-. Porque me gusta pensar y/o creer que en un mundo 2.0 plus, sigue existiendo “algo” que se escapa del entendimiento y del control humano. Que de ese “algo” venimos y a hacia ese “algo” caminamos. Que ese “algo” para mi es Dios y que a cada paso que doy Él camina conmigo.
Porque como escribía Dickens: “Nunca sabe un hombre de que es capaz hasta que lo intenta.”
¿Por qué no probar?
domingo, 23 de marzo de 2014
"Bañada en salitre"
Y aunque con dieciocho años me parecía que nada sería para siempre, ésta canción confirma que los dieciocho son pasajeros y gracias a Dios la cordura, en algún momento, se instaló en mi sin visos de que fuese a huir. Aunque a veces haga sus escapadas y me deje con la desprotección propia de un pesquero al través del barlovento.
El caso es que en Domingos como el de hoy, grises, tristes y lluviosos, la memoria me lleva a través de sus -nuestros- recuerdos a paisajes del Sur, del Norte, de Castilla...recuerdos de pequeño cuando corría "corito" por Ris con toda la familia. Cuando los bocadillos de tortilla de mi madre eran una tradición en jornadas maratonianas de playa en la Segunda del Sardi. Al sabor del mar cuando los Domingos íbamos a pescar a Corcho.
El caso es que en Domingos como el de hoy, me vuelve el sabor de los besos salados que me daban saliendo del agua del Puntal.
El mismo sabor a sal con el que se iba los Domingos a la ciudad de la "Bella desconocida".
El mismo sabor que echaba en falta al volver a Santander cuando a quién ella echaba en falta era...
Y es que soy como algunas flores que crecen en las dunas, que al subir la marea se hacen invisibles.
Y es que algunas duermen a la luz de la luna persiguiendo sueños imposibles.
Así soy yo.
El caso es que como cantaba aquella noche de San Fermín -no yo- "bañada en salitre flota en la memoria de los días grises".
No sabéis de quién se trata, aunque no haga falta imaginar que el color carmín de sus labios siempre deja marca.
Para bien o para mal.
Porque "de alguna manera tendré que olvidarte, tengo que olvidarte de alguna manera".
Un beso y cuidado al salpicar.
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