viernes, 31 de julio de 2015

Ni cerrando los ojos...

Hay personas que pasan por delante, pero nunca por dentro.
Hay personas que sin pasar, estás esperando a que lo hagan para tropezarte "accidentalmente" con ellas.

Hay quién llega tan imputualmente a nuestras vidas, que decidimos corregir todos los relojes hacia su posibilidad.
Hay, sin embargo, quien decide regalarnos su orgasmo en nuestros oídos para que siempre la recordemos.

Y hay veces que buscamos olvidar y lo logramos.
Muchas veces he paseado por éste rincón tan mio y más vuestro - Curro y Tatá - para dejar aquí la herida de la victoria. Para entender que ese olvido era saber que en el fondo, aquellas - historias y protagonistas, en femenino - no fueron posibles. Y que con tiempo y cabeza - y algo más de corazón - conseguí desaprender el camino que conduciéndome a esas ciudades en las que paseamos de madrugada, me llevaron tan, tan lejos de mi.

Y en la radio suena "Another one" de Marc Demarco y no podía ser más genial la forma en la que el universo nos describe.
Y así es como soñamos.

Igual que el mendigo sueña con un billete en su vaso
y el vaso con una boca que lo bese.
Y por la acera donde suspira el vaso pasa una chica de las que nunca acaban de pasar.
Y tras su paso camina él, soñando que algún día ella se girará y le devolverá la sonrisa con la que todas las mañanas le da los buenos días.
Unos días, a veces buenos y otros malos, que sueñan con ser los mejores de nuestra vida.
Una vida que, a menudo, sueña con ser la otra de las películas de amor y final feliz.

Yo de momento, sueño con volverme a revolver contigo.

Me gusta el perfume que gasta tu cintura.
Tengo sed de sudor nuestro en la pared.
Adoro tomar el pulso de tu falda sobre tus esquis.
Acostumbro a imaginarte con coleta.
Te recuerdo y se me alegran los pies.

Y aunque a veces, el pasado haga que las almohadas resulten incómodas, empiezo a tener ganas de compartir zumo y mantel contigo.

Porque más allá de lo físico,
la atracción mental es mucho más fuerte
porque de una mente no te libras
ni cerrando los ojos.


Se llama Limerencia, creo
y al igual que la incandescencia
todo comienza con una chispa de...


miércoles, 29 de julio de 2015

Porque si tú eres puta, yo lo soy más.

Me di cuenta, aunque te joda saberlo ahora, que sigues guardando secretos para quién venga - guárdame bien, sigo siendo el mejor que tienes -. Que tu felicidad consistía en que te bailasen el agua, pero que tú sólo bailabas cuando estabas despeinada y con el rimel corrido. Que encontrabas placer lamiéndote tus heridas, que te gustaba decir adiós para siempre y que en la mochila que cargas a tus espaldas, llevas lo que hasta ahora, configura toda tu historia.

Porque hay veces que no te das cuenta de que, a lo que tú creías tu media naranja, se la está exprimiendo medio frutero. Y es entonces cuando comienzas a reirte. Te sorprendes y y sonríes de nuevo porque hacía tiempo que no te oías reir a ti mismo. Es entonces cuando descubres que aquello era del todo injusto porque la risa siempre fue para ti, el sol que ahuyenta el invierno de cualquier rostro humano.

Y entonces fue cuando me dije: para la próxima, intenta escoger siempre una amante que te roce como si, quizás, fueses magia. Porque hay veces que vamos por la vida revisando el teléfono cada cinco minutos, viendo si hay amor o wifi. Lo que aparezca primero.
El caso es que apareciste y me dijiste: "LLámame más tarde, si quieres". Yo te susurré que lo haría, pero sin elle. Y entonces busqué el mejor día de la semana para vernos...Llueves, Vienes, Sábanas y Dormimos. Porque ya va siendo hora de que alguien (tú) y yo arruguemos las sábanas.

Siempre he creído en la raza como representante fiel de la supervivencia del impulso. Tiene desarrollo. Aunque la decadencia me ha fascinado más. El arte es una enfermedad, el amor una ilusión y la religión el sustituto más elegante que jamás he conocido para la fe.
-Entonces, ¿eres un escéptico?.-
-!!Nooo¡¡ el escepticismo es el comienzo de la fe.-
-Entonces ¿usted qué es?.-
-Definir es limitar y nunca me ha gustado vivir del lado de lo limitadamente respetado. Deberás esperar para conocerme mejor.-

Y de aquí a unos años, cuando vuelva a recordar algún atardecer con acento de sal, con piedras y sin charcos (pero si con Voll-Dam), pensaré que si aquello no era amor, fue del todo vicio, porque jamás una boca me hizo regresar tantas veces por un beso.
Y te advierto, si vuelves a recogerte el pelo con tanta alevosía y frivolidad, vas a conseguir que mis manos sean incapaces de reprimir el instinto de deshacerte la coleta mientras mi cuerpo recorre el tuyo demostrando la poca educación de un colegio de pago.

Porque a veces, lo bello es aquello que es inteligible sin reflexión.
Porque si nunca te has equivocado es porque nunca has intentado nada nuevo.
Porque si de verdad quieres algo, ve a por ello. Y si no te recibe, no te acepta, si no te deja al menos una sola oportunidad...déjalo ir.
Porque una vez, le puse una mano en el hombro a la vida por la espalda, la asusté y la dije:
-"Porque si tú eres puta, yo lo soy más".-

Y fue así como empecé a vivir.
En ello ando ahora, en no olvidarme de respirar, tomar algún gintonic, seguir creyendo en Dios...

FOREVER YOUNG.

FOREVER LAUGHING

domingo, 26 de julio de 2015

Puestos a preferir...

¿ Y si me bailas el agua?
¿Y si me untas de amor y otras fragancias de tu jardín secreto?
¿ Y si me riegas de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor?
¿ Y si me sacas de quicio?

Llévame a pasear atado con una correa que no apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azúcar. Sin aliento.

Prefiero morir sucio y feliz a vivir limpio y aburrido. Prefiero encontrar una estrella en el fango a cuatro diamantes sobre un cristal. Prefiero que la estrella queme, sea fuego, a un tacto rezumante de frialdad. Prefiero pisar el duro suelo veinte veces para llegar una sola vez a lo más alto a escalar poco a poco, sin caer nunca pero sin llegar jamás a la cima. Prefiero que me duela a que me traspase, que me haga daño a que me ignore. Prefiero sentir. Prefiero una noche oscura y bella, sucia y hermosa, a un montón de días claros que no me digan nada. Prefiero una cadena a un bozal. Prefiero quedarme en la cama todo el día pensando en mi vida a levantarme para pensar en la de otros. Prefiero el mar a la montaña.

La vida es una noche tumbado en la playa, mirando las estrellas sin verlas, soñando despierto, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies, embriagado de todo. Y la noche, siempre la noche. Nunca la luz del sol. La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar. Me pone en movimiento. Rompe mis esquemas. Prefiero las noches frescas de verano, andar con poca ropa, sentarme en el suelo y meterme algo de vida en el cuerpo. La mañana me sabe a dolor de cabeza. Me da sueño. Me quita las ganas de hablar. Me recuerda que soy normal. La noche me hace único. Prefiero el color de la sangre y el de la gris niebla que difumina las cosas. Si sabe que prefiero el frío cuero, ¿por qué viste con el traje de terciopelo? Se me escurre entre los dedos...Prefiero experimentar las cosas, aunque me hagan mal. Aunque me hiervan la sangre. Prefiero probarlo todo a morirme sin saber lo que me gusta. Y, más que nada, prefiero la vida que dan sus besos de caramelo y la suave caricia de su piel caliente.

- ¿Que escribes?
- Una carta a los reyes magos.
- Pero, si la navidad ya ha pasado.
- Para la próxima.
- ¿Que les pides?
- Que nos devuelvan la vida.

-¿Sabes lo que más me gusta de ti? Tu libertad, tu forma de ver la vida, tu manera de vivir los momentos…
-¿Y ya está?
-Tus besos…

Tú me bailas el agua a mí, yo te bailo el agua a ti.

-Tú siempre esperas gestos, yo palabras... Vivimos en mundos distintos... y dentro de poco, más aún.
-No digas eso...
-Soy realista... El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto... ya no hay forma de sacarlo.

domingo, 19 de julio de 2015

Huida de un par de horas.

Escribió Dante en su Divina Comedia:
«El alma para amar ha sido creada, mas se complace en cosas pasajeras, cuando por los placeres es llamada vuestra aprehesión convierte en verdaderas las ilusiones, que al deseo incitan, y el ánimo seducen placenteras. Si se recogen los que así se agitan, inclínase al amor de la natura, y el amor y el placer juntos palpitan. Después, cual viva llama que en la altura se mueve por la esencia que la asciende, a donde más en su elemento dura: así el deseo el alma noble enciende, y en movimiento espitirual se exulta y en busca de lo amado, vuelo emprende»

Yo sentencio.
Mi bohemia, sucinta y lacónica forma de huir, a ratos, de este mundo. El amor y mi maleta.

domingo, 12 de julio de 2015

"Cuando sientas deseos de criticar a alguien, recuerda que no todo el mundo ha tenido las oportunidades que tú tuviste". Capítulo XIV.

-Y entonces, gracias al sol y a los increíbles brotes de hojas que nacían en los árboles, a la manera como crecen las cosas en las películas de cámara rápida, sentí la familiar convicción de que la vida estaba empezando de nuevo con el verano.

La brisa soplaba a través del cuarto, haciendo elevarse hacia adentro la cortina de un lado y hacia afuera la del otro, como pálidas banderas, enroscándolas y lanzándolas hacia la escarchada cubierta de bizcocho de novia que era el techo, para después hacer rizos sobre el tapiz vino tinto, formando una sombra sobre él, como el viento al soplar sobre el mar.

Por un momento el último rayo de sol cayó con romántico afecto sobre su rostro radiante; su voz me obligó a inclinarme hacia adelante, sin aliento mientras la oía. Entonces se fue el brillo, y cada uno de los rayos abandonó su rostro con reticente pesar, como dejan los niños una calle animada al llegar la oscuridad.

No se había emborrachado más que dos veces en la vida, y la segunda fue aquella tarde, después de que el sol decidiera jugar con él al escondite. Por eso cuanto sucedió está envuelto en una penumbra nebulosa, aún cuando el apartamento estuvo de nuevo lleno del sol más alegre que el jamás había visto. Pero no rebosaba la alegría de la que ella, sin quererlo, le impregnaba. Entonces, fue L quién esbozó una sonrisa comprensiva; mucho más que sólo comprensiva. Era una de aquellas sonrisas excepcionales, que tenía la cualidad de dejarte tranquilo.Sonrisas como esa, se las topa uno sólo cuatro ó cinco veces en toda la vida, y comprenden, o parecen hacerlo, todo el mundo exterior en un instante, para después concentrarse en ti, con un prejuicio irresistible a tu favor. Te mostraba que te entendía hasta el punto en que quedas ser comprendido, creía en ti como a ti te gustaría creer en ti mismo y te aseguraba que se llevaba de ti la impresión precisa que tú, en tu mejor momento, querrías comunicar.

Y mientras estaba ahí, cavilando sobre un viejo y desconocido mundo pensé en la sorpresa al ver por primera vez la luz verde en el muelle de aquel Puntal.
Había logrado tantas cosas. Y su sueño debe haberse sentido tan cerca que casi podía atraparlo. Pero no sabía que ya había quedado atrás. Creía en la luz verde, en el futuro orgiástico que, año tras año aparece entre nosotros. Nos elude, pero no importa. Mañana correremos más rápido, estiraremos más los brazos y algún día...

Y así vamos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado.

viernes, 10 de julio de 2015

Empiezas a desnudarte...

Me he ido a dar un paseo a la playa.
Ha llovido como si le hubieran roto el corazón al cielo,
y he comprendido
que uno es de donde llora, pero siempre
querrá ir a donde ríe.

He dejado de huir porque me he dado cuenta
de que soy yo el único que me persigue.
Tú recuerdo tampoco. Se ha quedado ya atrás.
Creo que me estoy acercando a la meta.

Me quedé con las ganas de que fuéramos
la mejor historia de amor.
Y entonces fue cuando me mentiste con dos palabras:
-"No puedo."-

Ese momento en el que, implacablemente, te das cuenta de que
en el sótano de tu fracaso
siempre hay una planta más.

Porque hay mujeres que aparecen de la nada
te mueven el mundo
y se van.
De esas que provocan la herida
y el tiempo la cicatriz.

Pero, de repente, te das cuenta
de que ya no sientes nada más que insatisfacción
al pensar en que su querer sólo se quería a si mismo.
Que alguna vez hablaste de amor
cuando de lo que realmente querías hablar era de ti, en primera persona.

Y de repente, cuando creía tener todas las respuestas
de pronto, empezaron a cambiar todas las preguntas.

Y es entonces cuando te propongo que no me busques
que me encuentres.
Que no me hables, que me sientas.
Que no me quieras, que te entregues.
Que seas tú, sin serlo de todo.

"Todo puede suceder en un poema:
lo cotidiano, sí,
pero también lo deslumbrante
e incluso
ambas cosas a la vez.
Como en este, ahora
que empiezas a desnudarte...

Ojalá estuvieras aquí, con tu mirada color carnaval.
Con tu cuerpo, al que sólo le sobran los botones.
Dejando que te acariciase la cintura con los ojos.

Y te busco.
Porque sé que hay vida debajo de tu blusa.
Porque sabes que un beso consiste en enviar un arsenal contra el olvido.
Porque caminas bonito.

Porque fue entonces cuando descubrí que despedirse, o que te despidan,
no consiste en que te quiten una mitad,
sino en recuperarse a uno mismo por completo.

jueves, 9 de julio de 2015

Mi hilo.

Una historia no tiene comienzo ni final: arbitrariamente, uno elige el momento de la experiencia desde el cual mirar hacia detrás o hacia delante. Y para escribir estas pocas letras he tardado en aprenderlas estos veinticinco años tan míos.

Y es que la vida no es ningún pasillo recto y fácil que recorremos libres y sin obstáculos, sino un laberinto de pasadizos en el que tenemos que buscar nuestro camino, perdidos y confusos, deteniéndonos, de vez en cuando, en algún callejón sin salida.

Pero dicen que la fe mueve montañas y yo soy de esos. Por eso me gusta pensar que al final de todo, acabaré encontrando esa puerta. Quizás no sea la que imaginé, pero si será la que demuestre ser la mejor para mi.

Pero, más a menudo de lo estrictamente recetado, nos dejamos llevar por el miedo a las habladurías, por el estúpido: "qué dirán". Ese "qué dirán" de unos cuantos a los que nada debíamos, que nada nos dieron y que por supuesto, nada nos darán.

Una amiga suele decir que el amor nunca se malgasta, aunque no te lo devuelvan en la misma medida que mereces o deseas. - Déjalo salir a raudales -, grita siempre. -Abre tu corazón y no tengas miedo de que te lo rompan. Los corazones rotos se curan. Los que están protegidos acaban convirtiéndose en piedra. Y entonces, decidí llamarte Serendipia porque descubrí algo bueno, al menos eso creo, sin buscarlo. Pero siempre le contesto a mi amiga, no a Serendipia, que todos los puentes están enamorados de un suicida, aunque creo que nunca me ha entendido. Quizás sea porque de tanto maltratar una sonrisa, hasta los golpes de suerte acaban doliendo.

El caso es que si de algo me he dado cuenta a base de latir, es que se ha de latir muy fuerte para que el mundo sepa que existes. Que dentro de veinte años, yo ya los pasé, estaré más decepcionado por lo que no hice que por lo que arriesgué. Por eso, en explorar, soñar y descubrir me paso los días.

Pensando como el ladrón que lo busca y como la persona que lo esconde.
Y no digo el qué.
Sólo te daré la siguiente pista:

Un hilo invisible (el mio y el tuyo con acento a salitre) conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar el momento, el lugar o las circunstancias. El hilo puede alargarse o enredarse, pero nunca se romperá.

miércoles, 8 de julio de 2015

Que decida la noche.

Necesito sudarte como se suda un día de verano,
como el abrigo que llega a agobiarte,
cuando no consigues desabrocharlo.

Necesito hartarme de ti,
como me harté de la canción que grabé por las dos caras del aquel cassette.

Necesito vivir tu incendio.
Necesito una caña más.
- ¿Sólo una?
- Dejemos que decida la noche.

domingo, 28 de junio de 2015

Costes y amor.

A los que buscan
aunque no encuentren.

A los que avanzan
aunque se pierdan.

A los que viven
aunque se mueran.

A ti. A tus imperfecciones.
Dámelas porque con ellas me conformo.

Un día un duende me dijo que había cosas peores que estar solo pero que a menudo hacía falta décadas para entenderlo. Y que en la mayoría de los casos, cuando lo entiendes, ya es demasiado tarde. Y no hay nada peor que un "demasiado tarde".

- ¿Y por qué te dijo eso un duende, si los duendes no existen?
- Si existen tontuela, cualquier día te encuentras tú uno...
- Eso es imposible.
- No hay nada imposible en el mundo. Sólo una cosa es imposible.
- ¿El qué?
- Que tú y yo no nos cumplamos. Somos leyes de la naturaleza y estamos obligados a hacerlo.

Y caí en la cuenta de que enamorarse no tiene mayor mérito. Porque lo realmente heróico es salir indemne de una historia de amor. Pero si lo consigues será porque nunca quisiste como merecían ser queridos.

El "pero". Quizás sea la palabra más puta que conozco. -"te quiero, pero..."; "podría ser genial, pero..."; "no es grave, pero..."-. ¿Te das cuenta? Es una palabra de mierda que en un segundo tiene el poder de dinamitar lo que era o lo que podría haber sido pero no fue.

El caso es que, después de haber probado las prisas, los amores precipitados, los te quiero a primera vista, la abolición de los preliminares, las cremalleras atropelladas, de haberme enamorado de desconocidas desqueriéndolas a contarreloj, me doy cuenta de que necesito un amor a fuego lento.

Necesito un picoteo rápido cenando, un aperitivo en la arena, bailar canciones de los ochenta, ver pelis con mantas y palomitas. Necesito ser consciente de que no sé nada y de que necesito saberlo todo. Te vi un día por los pasillos y sentí que te conocía de toda la vida.

Y quizás, esa haya sido la clase más importante de mis tres años en económicas. Cuando te vi entendí de una maldita vez lo que son los costes de oportunidad: el valor de la mejor opción no realizada. Aquello a lo que renunciamos cuando tomamos una decisión. Y es que hace días, pasadas un par de horas las dos de la mañana y pasados también los gintonics coleccionados, caí en la cuenta del resto de invitados de aquella fiesta de hace un par de veranos con los que podría haber estado ligando y a los que ni ella ni yo hicimos caso, creyendo que la mejor opción eramos ella y yo. Hubo muchas noches que siguieron a aquella en la que por mucho que valiese la mejor opción no realizada, nos parecía poca cosa frente a estar juntos. Ella y yo. Tardó en hacerme saber que aquello no valía la pena.

Y el caso es que ahora me encuentro ante la misma situación. De entre todos los pasillos, tuve ese día que cruzar aquel para encontrarme contigo tomando el sol. Pero me parece muy frío eso de pensar, para el amor, en los costes de oportunidad. Las oportunidades vienen para no volver jamás. " Que si las dejas pasar desaparecerán, y que tenemos una vida y hay que vivirla, así que lo que no puedo hacer es pensar en quién no se lo merece, y dejar pasar oportunidades cuyo coste es mucho mayor que la opción que no me deja verlas".

viernes, 26 de junio de 2015

Tú decides.

No has de querer a una persona sólo para ti. Las has de compartir con la naturaleza, con el mundo. Debemos saber que no nos pertenece. Y es que, si deseas algo sólo para ti, tarde o temprano lo perderás.

El mundo es el patio más grande del mundo y como en el cole, siempre es en el patio donde queríamos coincidir con aquella niña de trenzas con la que aprendimos a saborear la palabra amor. Y el patio está para vivir. Para sentir la adrenalina previa al te quiero susurrado en sus oídos. Al me gustas con tus pecas y algo más. Al me besas o nos besamos, qué más da.

Creo que fue Mark Twain quién dijo que morimos a los 27 y nos enterraban a los 72. Eso quiere decir que me queda un año y un par de puñados de meses para saborear el alma de aquellas caricias sin dar. Y es que alguna vez alguien dijo que las cicatrices de los miedos eran fruto de las caricias pérdidas.

Ese mismo que dijo también que aquel que tenía porqué vivir podía enfrentarse a cualquier cómo...

Ahora, no después, te pregunto, te
apetece ser más mi porqué o mi cómo?
Yo no elijo.
Tú decides.

martes, 16 de junio de 2015

Nos lo merecemos.

Una maleta.
Un par de vaqueros, unas camisas y americana.

Un aeropuerto.
Sin billete, sin destino, sin "quizás".

Un hotel. O mejor, tu habitación.
Una cama deshecha, la ropa por el suelo, tu perfume sin tapar.

Una terraza.
Un atardecer, el mar y un par de gintonics.

Una conversación.
Sin tapujos, sin vergüenzas, sin rodeos.

Una risa.
Una carcajada que consiga enmudecer mis ganas de rozarnos.

Un buen vino.
Sin descorches, con dos copas y tus labios dejando marca.

Una cuenta.
Sin pagar, en blanco y entre dos.

Un amanecer.
El sabor de tu risa, el recuerdo de anoche, no querer despertar.

Una nota.
Volveremos, volverás, nos querremos, me querrás.

Nos lo merecemos.
Venecia a nuestros pies.







domingo, 14 de junio de 2015

Toque de queda. Y te toqué.

Cuando los mayores dicen: "Los adolescentes pensáis que sois invencibles", con esa sonrisa de perfil creyéndose dueños de si mismos,no son conscientes de cuán grande es su falsa convicción.

Estoy en una edad. Ni tan joven ya, ni lo suficientemente avanzada como para ser relamidamente responsable. Una edad rara -dicen-, seria. Una edad entre interrogantes y puntos suspensivos...no lo sé. Suficiente, eso sí, para que a veces sienta que los mejores días están por llegar. Y lo que es mejor aún, que serán mejor de lo que espero.

Y te das cuenta de que lo que llega es mucho más que maravilloso de lo que esperabas, cuando huele a perfume de mujer. Cuando su coleta es morena. Cuando nada más llegar, tus esquemas empiezan a romperse y empiezas a ser infiel a todas esas promesas que alguna vez prometiste no hacer.

Yo era torpe, ella será- ya lo eres- preciosa. Yo era un peñazo, ella será -desconozco si lo eres ya- fascinante hasta el infinito. Creo que si las personas fuesen lluvia, yo sería una llovizna y ella un huracán.

Y aunque el primer amor siempre es como la viruela, pues deja una huella imborrable, el amor último es, por regla general, como una peli triste. Me explico: cuando sabes el final de una película y aún así vuelves a verla, es cuando te fijas en todos los detalles que guarda. Y yo sólo quería mirarla una última primera vez. El recuerdo, sí. Otro tipo más de cicatriz.

El caso es que algún día te veo con libros y apuntes a cuestas y pienso que contigo, siempre voy en busca de un Gran quizá. Mira, te lo voy a plantear de la siguiente manera: para mi, tú eres la número uno, pero es que ni siquiera hay número dos. Creo que nunca me atrevería a espetártelo de esa manera. No, a menos de que me encontrase algo ebrio. Quizás tener miedo no sea la mejor excusa para compartir luna y almohada. Pero hoy tu estás en tu cama y yo en la mia. Y no es la misma, ni por asomo. Está claro que algo estamos haciendo mal.

- ¡A veces no te entiendo!
Ni siquiera me miró. Sólo sonrió hacia el televisor.
- Nunca me entenderás. De eso se trata.

Porque me he propuesto que mi sonrisa le diga a la tuya que le gustas.
Comienza nuestro toque de queda: Quédate la dije. Y la toqué.

miércoles, 3 de junio de 2015

Españolito que vienes al mundo.

No contentos con dar a luz al monstruito, ahora le quieren dotar de alas para que vuele en libertad.

Ya es mayor, por lo visto, para que abandone el nido y tome decisiones por si sólo, incluso aquellas que le den pie a exigir.

Y predica algún que otro intelectual, de esos que también trinca pero sin corbata y en vespa, que no saben si tendrán alas lo suficientemente grandes como para invertir el vuelo de un Estado nacionalizado y nacionalizable, según y para ellos. Lo suficientemente grandes como para tomar el cielo por asalto.

Ostras, Pedrín, cría cuervos y te sacarán los ojos. Enfatícese bien el nombre, por favor.
El caso es que cuando un tonto elige un camino, el camino acaba pero el tonto sigue.

Y muy a mi pesar, caminos sin atajos, quedan pocos. Igual que versos sin prosa. Igual que discursos sin ambages.
Y muy a pesar, tontos hay muchos, tantos que en España no cabe uno más.

Asi qué, pidiéndolo encarecidamente, les ruego vayan saliendo.
A los que lo son de derechas (tontos digo) y de izquierdas. Incluso a aquellos que lo son de nacimiento.
A los pijos, a los progres, a los perros, a los flautas, a ambos y a todos en general.

Y lo pido por activa, por pasiva y por perifrástica.
Hay infinidad de países esperando a que llegue alguien que en el mundo de los ciegos, quiera hacer de rey tuerto.
Pero no España.

El caso es que en ocasiones siento vergüenza de sentirme español.
Y me autoculpo por sentirlo.
Igual que la víctima se culpa ante el sentimiento de tristeza que le brota de ver a su verdugo.

El caso es que hace mucho que dejé de interesarme por la política y empecé a interesarme por mi futuro.
Fue ese momento, en el que descubres que el último no lo decide aquel, sino tú.

Ese momento en el que te maldices por haber nacido con un pan bajo el brazo y no con un maletín negro en el que se pudiera leer "Minnistro de tal..."

Españolito que vienes al mundo, qué bien te definió Machado.

sábado, 16 de mayo de 2015

Mi luna, llena.

Por falta de costumbre me quieres así...de mal.
Pero en verdad, me quieres igual que ayer.

La luna de tu cielo está llena y la mía llora por querer ser como ella.
Y a veces me pregunto si vale la pena dos cielos distintos, en nuestra tierra.

Ahora me sonríes. Te has resignado.
Pero yo ya no te quiero igual que ayer, en este caso esperar no fue bastante.

La luna de tu cielo está llena y la mía llora, por querer ser como ella.
Y a veces me pregunto si vale la pena dos cielos distintos, en nuestra tierra.

Creo que el tiempo relativo se ha vuelto perverso y tú lo sabes bien.
Y aunque no quieras, volverás a sonreir...pero ahora, mientras te vas, déjame llena mi luna.



sábado, 9 de mayo de 2015

Hogueras, playas, luciérnagas y mariposas.

Abro la ventana y huele a verano, huele a mar.
A ese mar que tan bien suena en Santander.
A ese verano que tanto esperamos cuando la lluvia cala hasta los huesos.

Mayo.

El mes de todos los pres.
Los pre-exámenes.
Las pre-fiestas de verano.
Los pre-noviazgos de Julio, Agosto y quizás, si va bien, algún Septiembre.

Que el fin del mundo te pille bailando.
Frase que a estas alturas de la primavera, cuando la sangre lleva ya un par de gintoics, se empieza a convertir en el leitmotiv de todo joven soñador, inconformista y algo peculiar (ahora se les llama bohemios - incluidme -).

Operación bikini.
Hay que lucir tabletilla en el Puntal. Que las chicas se tiren en marcha de la lancha cuando te vean surcando los 7 mares y algún océano más.
Yo soy de los que suele preguntar: - ¿de qué te vale ser más fuerte si no sabes mejor? Quizás porque a mi me tire más la barra del chiringuito con unas rabas y una caña que andar en bici mientras ojeas el periódico. (Nótese la ironía). Los fofisanos estamos de moda, chicas. Sabedlo. Como escribió Mackenzie Pearson, nos caracterizamos por hacer ejercicio un par de veces a la semana, beber alcohol con facilidad los fines de semana y comernos (esto lo incluyo yo) un cocido montañes los Domingos con la familia.

El caso es que por h o por b, llega Mayo y a todos nos entran ganas de conocer al amor de nuestra vida - algunos ya lo conocen -de exprimir en 3 meses concentrados media parte de nuestra vida, de protagonizar con los amigos nuestro particular anuncio de "Estrella Damm" y de besar, al final del mismo, en una playa y por la noche (si hay hoguera mejor) a la madre de nuestros hijos.

Son sueños.
Y permíteme, Calderón, que ésta vez y sólo ésta, contradiga a Segismundo en su conocido soliloquio, cuando intentando autoconvencerse susurró al mundo: -Y los sueños, sueños son-.
Sólo en verano, nuestros sueños son nuestra única realidad.
Sólo en verano, un gramo de pensamiento vale más que un kilo de movimiento.
Porque sólo quién espere lo inesperado, acabará descubriéndolo.

Pues eso.
Hogueras, playas, luciérnagas y mariposas.

El verano nos espera.
Nosotros llevamos esperándole (soy de Cantabria) desde Septiembre del pasado.


viernes, 1 de mayo de 2015

Inconexos, tú y yo.

¿Y si trazamos un plan? Algo así como una historia inconexa que nada tenga que ver con nosotros.
Para ello habrá que trasnochar, pues siempre me ha pasado que mis mejores ideas me han asaltado de madrugada. Creo que con un buen café, las 2 de la mañana es la mejor hora para salir a dar un paseo con nuestra imaginación de la mano. Estos días leía que los sueños son el Norte de todo el mundo y que si los cumplimos tendríamos que ir al Sur...con lo que me gusta el sur. Lo amo.

¿Y si la cagamos? Si la cagamos no pasa nada. Es tan absolutamente maravilloso equivocarse...por eso odio a toda esa gente que busca en los demás las excusas de sus errores, a los culpables que les hagan quitarse el muerto de encima. Cágala, equivócate, mete la pata hasta el corvejón y después, cuando te des cuenta, disfruta de ese error. Respeta a tu "yo" que en el pasado eligió tomar esa decisión, porque si lo hizo fue porque creía en ella. Y creer es maravilloso. Creer en las personas que nos rodean, creer en Dios, creer que "imposible" es una mera palabra que nos aleja un poco, sólo un poco, de nuestro sur. Y el mio es glorioso. Somos sueños. soñamos nuestra intimidad, nuestra conversación con ella, nuestra imagen de ella. Cuántas veces habré hecho el amor en sueños con mujeres, contigo, y cuando hemos coincido no me he atrevido ni saludarlas, saludarte, pensando que en el "buenos días" se notaría, y mucho, las buenas noches que habíamos pasado. Quizás nos iría mejor si se lo contásemos. Si te lo contase.

Mi sueño, además de ti, siempre ha sido aprender a tocar el piano. Eso y saber bailar bien. Todos los errores se solucionan bailando. Y también tener un caballo. Y, de pequeño, ser torero. Y una casa en el campo. Y tener familia numerosa. De las que en vez de coche, van a todos lados en una furgo hippie. Cómo veís, todos mis sueños se resumen en uno. El sur. Qué me gusta esa tierra. De momento no he cumplido ninguno pero, porque creo sé, que en poco tiempo me tocará volar del nido y ese será el momento en el que empezaré a borrar la primera i de "imposible".

Una maleta, una estación y las ganas de volver.
Suficiente para mi.

Aunque de momento no te he oído silbar. Sólo has de juntar los labios y soplar. "Pero la gente sólo sopla para pedir deseos en los cumpleaños, porque piensan que los cumpleaños tienen poder, pero lo que no saben es que el poder lo tiene el soplo".

Otra "ella", no tú de momento, decía que siempre había creído en finalizar discusiones, charlas o cenas de cocción a baja temperatura. Decía que los puntos finales facilitaban la vida a la gente. Y que ella era de esas. Yo siempre he sido, y con ella fui, de los de a parte y suspensivos. Porque siempre he creído que los puntos, menos lo de sutura, incrementaban la inteligencia. Pero ella tenía miedos. Todos los tenemos, aunque nadie nos pregunte por ellos. Se intuyen, se huelen...se encuentran con ellos en el autobús, en clase, en casa, en la oficina. Y es entonces cuando se dan cuenta de que somos miedosos a volar, a amar o a entregar parte de nosotros mientras hacemos el amor.

Pero nunca sabremos lo que nos encontraremos detrás de aquella puerta. Quizás en eso consista la vida, en girar pomos. En eso y en reir. Porque olvidarse de reir es un olvido imperdonable a cualquier edad. Y llorar. Me encanta la expresión "romper a llorar". Porque ninguno rompemos a dormir o a correr o a comer. Rompemos a llorar o a reir. Y creo que vale la pena hacerse añicos por nuestros sentimientos.

Porque tu risa es como un diamante. Poca gente sabe que hacen falta entre ochenta y noventa perlas para encontrar un diamante. Y para encontrar tu carcajada hacen falta miles de risas desentonadas y mudas.

Mi plan sigue en pie y en mi maleta entran un par de barras de labios y algunos cigarros.


Sólo tienes que silbar.





miércoles, 29 de abril de 2015

Cumplámonos.

El domingo de madrugada me recomendaron un libro.
El lunes al mediodía lo compré.
Y a media tarde lo acabé.
Gracias por compartir la maravilla que sólo esas letras, en reunión, han sido capaces de crear.

Porque algo utópico no tiene porqué ser efímero. Sólo pensando se crean los problemas, pero sólo bailando se solucionan. Te pediría que bailases conmigo pero ni siquiera tenemos canción. Ni siquiera sé si sabes bailar. Y empiezo a estar cansado de siempre recoger los mismos pasos de baile. Pero dudo que contigo tuviera que hacerlo. Aunque dicen que las dudas no resueltas son sólo los miedos no aceptados. Eso y que en días claros cada uno debería poder ver su alma.
Mi madre es más de las de:"piensa mal y acertarás". Yo soy más de pensar bien, al menos disfruto más.

El caso es que siempre que te acercas a una respuesta, el Universo juega contigo para que olvides la pregunta. Yo no sé si ya la tengo. Lo único que sé es que tú y yo somos leyes de la naturaleza. Y sólo por eso, deberíamos cumplirnos.

viernes, 24 de abril de 2015

Junta los labios y sopla.

Estoy en racha. Lo sé.
Me gustas. Lo sabes.

Decidí tener poesía en mi vida. Y aventura. Y amor. Amor por encima de todo. Amor del que derriba la vida con un leve roce. Impetuoso. Ingobernable como un motín en el corazón.

Pero no decidí que tú me acabarías gustando. Y no es un gusto de una cucharada y ya. Es ese gusto dentro de los gustos de los que te apetece seguir probando porque jamás acabas saciado. De los que te apetece saborear con los dedos.

Y siempre que vengo por aquí lo hago sin expectativas.

Quizás, porque no quiera que sea como ver a alguien por primera vez. No quiero que nos miremos por unos segundos y que haya una especie de reconocimiento como si los dos supiéramos algo. Porque siempre, siempre, al siguiente momento la otra persona se ha ido y es demasiado tarde para hacer algo al respecto.

Y no. No te voy a besar. Aunque lo necesite mucho. Ese es tu problema. Deberías ser besada más a menudo y por alguien que supiera cómo hacerlo.

Porque para mi, el amor está en todas partes. ¡Y así me va! No siempre le damos importancia y rara vez aparece en las noticias, pero siempre está ahí. Y es que cuando las torres gemelas cayeron, ninguna de las llamadas que hicieron las personas que en ese atentado murieron, fueron de odio o venganza. Todos fueron mensajes de amor. Si lo buscas, tengo la sospecha de que, realmente, el amor está en todas partes.

No tienes que decir nada. Si quieres que te bese, si quieres que sea poesía, aventura o amor, sólo silba. ¿Sabes silbar, no? Juntas los labios y soplas.

Un segundo.

El amor, al fin y al cabo, siempre acaba abriéndose camino.
Y quizás sí eras tú pero no era el momento.

-¿Puedo volver a verte?- la preguntó tímido.
Su voz sonó nerviosa y a ella le pareció entrañable.
- ¡Pues claro! - le contestó sonriendo.
- ¿Mañana?
- Paciencia - le aconsejó -. No querrás parecer ansioso...
- No. - Contestó él. - Por eso te he dicho mañana.-

Así fue como él decidió poner tres puntos suspensivos a la historia.
Asi fue, también, como ella decidió borrar dos.

Y entonces, comenzaron los días en los que no estaba ni bien ni mal, sólo respirando.
No tuvieron un final feliz, pero fueron todas las horas que pasaron juntos. Y sólo por eso, valió la pena. Hasta que...¡Suficiente! - gritaron el corazón y el cerebro al tiempo. Por fin, estuvieron de acuerdo. Y por un tiempo, ni él volvió a escribir, ni ella volvió a extrañarle.

Pero un día le preguntaron por ti y sólo pudo retener las lágrimas, sonreir con tristeza y responder: - Ya no hablamos -.

Y algún día, y ahora sí, nos cruzaremos en el metro, paseando o en un bar. Fingiremos no reconocernos, o no vernos. Sentiremos "vergüenza" por lo que ha sido de lo nuestro. Nada. Dos extraños con un pasado ficticio, por el que tanto tiempo y con tanto descaro se habían dejado engañar.

Y es que lo que tuvieron fue tan fugaz desde un principio, que una estrella les vio besarse y pidió un deseo.

Desde esa noche, comenzaron a gustarle los abrazos en los que, sin querer, se le cerraban los ojos.
Porque...¿cuánto tiempo es un "para siempre"?
A veces, sólo un segundo. Lo que dura un abrazo.

martes, 21 de abril de 2015

Microcuento II

Se pasó la tarde probándose vestidos.
Él se la paso imaginándola desnuda.

- ¿Por qué eres tan melancólico? - le preguntó.
- Supongo que porque en el pasado, ella y yo seguimos estando juntos.
- ¿Era guapa? - volvió a preguntar ella.
- Era infinita.
- ¿Y aquello fue el punto y final?- insistió.
- No, aquello sólo fue un punto más de sutura entre muchos puntos suspensivos.
- ¿Y entonces, qué paso?
- Que se asfixió.
- ¿Quién, ella?
-No, el punto suspensivo del medio.

Lo que pasó es que nunca se tomaron en serio la idea de desnudarse hasta que no acabaron de hacer el amor.

lunes, 20 de abril de 2015

Eres sesenta segundos de mi sangre.

Tenía ganas de un café, una lámpara, ventanas abiertas y cielo estrellado. De eso y de un folio en blanco y Curra mirando. También de una maleta y un aeropuerto, pero de momento sólo hay dinero para soñar. Para soñar lo que escribo.


Por eso de nuevo estoy aquí. Porque lo necesito. Hace tiempo que no me desahogo y hoy quiero vomitar de nuevo palabras. Frases inconexas que a veces musito y que a veces lloro a escondidas. Frases que en ocasiones suelto a carcajadas esperando que la vida me devuelva la misma sonrisa. Esa de dentadura perfecta y pintalabios carmín.

Y es que en ocasiones nos perdemos en sinsentidos y en sinsabores creyendo lo que no es. Y es que quizás, la cuestión no es pedir que nos quieran sino simplemente que nos entiendan. Pero en una vida electrizantemente prejuiciosa el verbo más utilizado es "creer" seguido del predicado "lo que no es". El sujeto en este caso es elíptico para que cada uno escoja el suyo propio: Tú, él, ella...

Y si algo llevo aprendido en estos veinticinco que poco a poco van mudándose camino de los veintiseis, es que a las personas hay que quererlas, hay que amarlas, hay que cuidarlas. Igual que se quiere al perro que decides adoptar haciéndote responsable de toda su vida. Con un amigo, con una amiga, con la chica por la que madrugas para coincidir en el parking de la facultad hay que ser así. Porque ni la amistad ni los noviazgos son contratos formales pero sí vinculantes. Nos responsabilizamos de las lágrimas, de las sonrisas, de las manos entrelazadas, de los portazos y de los buenos días con zumo de naranja, tostadas y sonrisa con beso. De dar la talla. Aunque haya personas a las que no podamos ofrecer un beso, un buenos días o ni siquiera una sonrisa. No podemos agradar a todo el mundo igual que no todo el mundo nos agradará.Y no es que seamos por ello antisociales. Sólo somos antialgunaspersonas. Pero en nuestro pequeño jardín de momentos compartidos y por compartir, es importante sembrar al menos tres veces por día. Creo que fue Robin Lane Fox el que preguntó en su clase de Oxford para qué servía tener un jardín y se encontró con la maravillosa respuesta de un alumno: para besarse.Resultado de imagen de sombras en pareja

Porque yo creo que dos personas que se hacen reir, han de tener derecho a todo. 

Porque hace tiempo que dejé de creer en eso de que había que morir por algo y empecé a creer que por lo que habría que morir sería por alguien.

Un amigo siempre dice que los hombres (estamos en edad de usar el sustantivo) como nosotros nos merecemos mujeres de Champions y fíjate que yo soy del atleti. Y aunque el fútbol no es lo mio, la vida es un juego que siempre está en marcha. Por eso, ganes, pierdas o empates, habrá veces que tengas que discutir con el árbitro, otras saltarte las reglas e incluso marcar en fuera de juego. Eso y saber que lo importante no es el marcador sino la forma en la que juegas tu partido.

No sé si sabréis que los bocartes (soy de Santander) son animales gregarios, siempre necesitan estar rodeados de bocartes semejantes. Pues si en algo nos parecemos las personas a ellos creo que es en eso. Aunque a veces huyamos de situaciones, gustos, sabores y personas. Habrá quién lo llame egoísmo pero a mi me gusta tutearnos y llamarlo amor propio.

Y ahora sí, te pienso. Las cosas empezaron bien, nos vimos unos días. Paseos, mantas, risas, pipas, maquillando el pasado para parecer más de lo que en realidad éramos...lo normal. Así estuvimos algunos meses hasta que uno sugirió algo más. Importante punto de inflexión. Vinieron entonces los regates, los pretextos, los mensajes sin hora, las llamadas distanciadas en el tiempo...lo normal. Se empezó a cumplir la teoría física (siempre fue mayor que la química) de los vasos comunicantes, en la que uno siempre quiere y otro siempre se deja querer. Al final, con el corazón sin presupuesto, tú te cansaste de seguir, de no encontrar las llaves de mi pecho (nunca buscaste las del corazón) y una buena tarde después de decirte que no quería verte, me enteré de que ya no volabas en mi colchón. Y yo que alguna vez te esquivé, empecé a quererte...lo normal.

Y resultó que superar lo que un día tuvimos y al siguiente perdimos fue realmente la cosa más dura que le ha pasado al amor en toda su vida.

Y entonces, decidí anunciarme por palabras: "proyecto en curso de hombre sin tiempo para quejas con el alma escarmentada y la ilusión en rehabilitación, busca proyecto de mujer con buenas vistas, dispuesta a estrellar su corazón contra el mío y a repetir cada noche esas noches que no se pueden repetir. Interesadas acudir el 31 de Febrero al café Jamás". Y aunque irónico, nunca nadie se presentó.

En definitiva, he aprendido que las personas que realmente nos rodean, son absolutamente maravillosas y únicas. Porque aunque a veces creamos que no somos nadie en un mundo de 7.502.560.981 de nadies, medio litro de nuestra sangre puede salvarle la vida a tres personas. Eso y que nuestro corazón bombea cinco litros cada minuto. Lo que significa que por cada sesenta segundos que estoy vivo tengo la capacidad de revivir a otras diez personas.

¿Creéis que me puedo permitir el lujo de pensar que soy insignificante? Porque nadie es rico hasta que no tiene algo que el dinero no puede comprar. Y es que yo, de momento, me quiero lo suficiente como para ponerme en venta.

Termino el café, apago la luna y escribo:
Hasta mañana.
Resultado de imagen de taza de cafe y luna

lunes, 23 de marzo de 2015

Te asmo.

Dejé ir a la gente que lo necesitaba, porque hacer lo que más le conviene a otro, incluso si te rompe, es el verdadero significado de querer a alguien. Perdoné a los que pidieron disculpas de manera sincera. Les perdoné de verdad. Nos vino bien a ambos. No todo el mundo se merece una segunda oportunidad. Aprendí en quién pude volver a confiar y de quién no tuve que volver a saber. Jamás me arrepentí de equivocarme con las decisiones que he tomado. Eran exactamente lo que quería en ese momento y la decisión que tomé no habría sido otra. Si salió mal, he utilizado la experiencia para aprender de mis errores, seguir adelante y no volverlos a cometer. Sé abierto y honesto, siempre. Escribe cartas a los que se lo merecen. Escribe cartas de amor. Escribe cartas de agradecimiento. No dudes que serán atesoradas.

Lee mucho. Ten un libro siempre al lado de tu cama. Expandirá tu imaginación, te enseñará nuevas cosas y será un lugar al que puedas escapar cuando la vida se complique. Yo a veces me escapo y tardo días en volver. Si quieres a alguien, díselo. Puede que no consigas otra oportunidad, y jamás deberías vivir rodeado de “a lo mejores”. Viajo siempre que puedo. Es importante para mi, emocionante, liberador. Explorar el mundo tiene un valor incalculable. Vive por ti mismo. Aprendí a decir "sí" y aprendí también a decir "no". Y nunca jamás olvides que eres valioso. Elimina de tu vida a las personas que no te aprecian, y mantén cerca a las que sí ven aquello de lo que eres capaz. Supongo que el camino que he escogido me ha ido amoldando para mejor y todo ha sido justo como tenía que ser. Nunca he creído que haya perdido el tiempo. Todas las situaciones contra las que he tenido que luchar han hecho que me encuentre tal y como estoy ahora. Y ahora es el mejor momento que hay, así que tendré que aprovecharlo. Quizás, a veces, esté cansado de cargar con tanto peso de más. Quizás es que ha llegado el momento de sincerarse sobrios y dejarlo todo al desnudo entre tú y yo. De una vez por todas, y también por las que vendrán.

Y puede que al final algún día no necesitemos ningún manual y aprendamos la lección de que el secreto del secreto está en no tener secretos, porque precisamente son las verdades las que hacen que seamos quienes somos. Que es mejor lanzar la bola de nieve cuando es pequeña. Que puede que después de confesar eso que no te atreves a decir, no haya vuelta atrás pero, no pasa nada, yo hace tiempo que sólo miro el futuro. Y que luego, si por una vez nos cuadran las cuentas entre tú y yo, dejaremos de escuchar a los médicos y nos fumaremos un cigarro y beberemos un copazo, como si fuéramos a morir. 

Porque he decidido que la próxima vez que salga con una chica, será con una chica que lea. Porque me lo merezco. Nos merecemos una mujer capaz de darnos la vida más colorida que podamos imaginar. Si solo la tenemos para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, nos vendrá mejor estar solos. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee. O mejor aún, a una que escriba.

 Y que la próxima vez que le cuentes que le amas, te pregunte que cómo sabes que eso es amor. Y le respondas que porque piensas en ella y no puedes respirar. y entre carcajadas y algún beso te responda: -eso es asma-. Y entretejido en su pelo le digas: -Pues entonces, te asmo-.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Microcuento.

Día número 540 sin ti.
He conocido a alguien.
Soy yo.
Voy a darme una oportunidad.

martes, 10 de marzo de 2015

Dime que hay trato.

Amanece en Madrid y es el mismo sol que en Cuba no te ve.
Y las golondrinas vuelan bajo, siempre.

Va a llover amor, va a llover.

Y una gota me caerá sobre la frente y otra gota sobre el resto de la piel.
Con tu aroma de niña morena en mi vientre y una ola que se nos rompió a la vez.

Me llora el ojo.
Ven niña de ron y soles.

Te miro como ningún hombre te mira.
Te veo y me hago sol para quemar tu nombre.
El mismo que alguna vez, besó la piel de mis amores.

Te toco con el son de una habanera abierta, de las que secan todo el mar, habiendo por medio sólo tierra para poder cruzar tu piel, adolescencia.

Te miro como un loco a su deseo.
Te ansío como un preso, libertad.
Te miro y creo en Dios.

Amanece en Madrid y quería mandarte un beso en el silencio.
Y saldré a buscarte en una nube gris.
Pero sólo conseguí que se vieran en la luna, llenas las botellas de tu ron.

Desdibujé la cara que no pude más que despedir.
Recordé, sin más que no pude, la sonrisa de caracola que aprendí del carmín.

Hoy te escribo, pero no estás.
Hoy te sueño, ya te vas.

Y sólo aprendí que el amor, si no muere, te lo matan.

Pero esta noche hay luna llena. Iré llenando dos vasos de ron.
Por si acaso hacemos tregua de caricias.
Por si acaso el tiempo nos cubre de razón.

Tan solo una más.
El último trago.

Al menos está vez, dime que sí hay trato.

jueves, 5 de febrero de 2015

Y tú, ¿lo probaste alguna vez?

"Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe".


Lope De Vega.
http://youtu.be/1ldYbsq5oXY

martes, 27 de enero de 2015

Entre tú y yo.

Hoy voy a escribir del tirón. Sin párrafos. Tal y como pienso. Sin estereotipos. Tal y como soy. Y es que siempre he creído que con demasiada frecuencia, lo que más deseamos es aquello que no podemos tener. Desear nos esclaviza. Nos malgasta. Desear algo puede poner nuestra vida patas arriba. Pero, sin lugar a dudas, es mil veces peor ser de los que nunca saben lo que quieren.Y quizás tenga que dejar de esperar toda la semana para que llegue el viernes, todo el año para que llegue el verano y toda la vida para que llegue esa mujer en busca de la felicidad. Yo decido si mañana es Julio, hace calor o si la chica del puntal me invitará a tirarme de cabeza desde el embarcadero. Que eso de andar en círculos no me gusta porque al final, siempre acabo donde empecé. Que a veces es mejor estar en las nubes, porque al menos así, despegaste los pies del suelo. Que hay labios que saben a cielo pero que irremediablemente hay que dejarlos ir porque duelen como un infierno. Y que sobretodo, los imposibles no existen, sólo depende de cómo enfoques el problema, y más importante, la solución. Que como siempre, me quedo con lo mejor de lo vivido. Que soy los libros que he leído, las películas que he visto, la música que escucho, los sueños que tengo, las conversaciones que mantengo. Eres lo que recoges de todo esto. Tú eres el sonido del mar, una bocanada de aire fresco, la luz más brillante y la esquina más oscura. Eres el mejor resumen de todas las experiencias que has tenido en tu vida. Eres todos y cada unos de esos días. Que quizás nos perdamos a nosotros mismos en las cosas que amamos, pero a veces nos encontramos ahí también. Porque empecé a quererte igual que se quiere un viernes por la noche y acabé necesitándote igual que se necesita un domingo por la mañana. Que me gustaría mirarte a los ojos y susurrarte, tal y como un día escribió J. Cortázar, que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría (…) Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque, quizás, estemos destinados a no ser. Me gustas. Me gustabas. Me gustaste. Pero aún me gustas más, tanto que casi no puedo resistir lo que me gustabas, cuando, llena de vida, te despertaste y lo primero que hiciste fue decirme: tengo un hambre feroz esta mañana. Empezaré contigo el desayuno.Y es que dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que la madre o el padre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella.Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaréis de intentarlo.Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando.Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más. Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estáis leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza. Os libraréis de ella o de él, dejaréis de sufrir, conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera ahí mismo para perturbaros, para sacaros de quicio, para bloquearle del guasap. Porque, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien a quien aprecias. Gracias por todo. Por lo que me diste, por lo que me quitaste, por lo que me hiciste llorar pero sobre todo, por lo que me hiciste reir. Pero hazme un último favor. No vivas el mismo día 75 años y lo llames vida. Porque, como dijo Neruda, "algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas." Y es que conmigo, tu risa sabía mucho mejor.




jueves, 15 de enero de 2015

Quizás el amor...

Las sombras del destino acechan. Y la edad, tempestuosa y a veces insolente, palpita ante el ser indomable de mis veinticinco. A veces maduro. Otras quizás, ante la inocencia del niño que pasaba las tardes en Castelar.

El caso es que las agujas del reloj avanzan a paso de gigante. Y las ganas de vivir y descubrir y conocer y seguir viviendo, lo hacen por vías de alta velocidad. Y a veces dudo entre llevar maletas o dejármelas olvidadas en la estación.

A veces abro las cremalleras y cojo lo necesario. Lo miro, lo disfruto y lo vuelvo a guardar; otras, sin embargo, pongo el candado y las guardo en el trastero de una casa que, en ocasiones, se me cae encima.

¡¡Pero bendita juventud!! Benditos "mal de amores", benditas mujeres que nos dejan sin aliento mientras cruzan la calle mirándose en los cristales de los coches. Decimos que no sufrimos y ponemos cara de "no hay dolor" cuando nos preguntan si hay alguien que nos deje sin almohada en noches de fin de semana.

Esas chicas que hoy te dicen que si sabiendo que mañana será un no. De esas que con una copa de vino y un vestido, consiguen que te tropieces y acabes en sus pies. Esas que al salir a bailar siempre acaban pisándote los pies.

Y es que la vida debería de ser como el baile, porque cuando bailas, tú propósito no es llegar a un lugar determinado de la pista de baile, sino disfrutar al máximo de cada paso de baile.

Nunca sabes que el día más importante de tu vida es el día más importante de tu vida. No hasta que está sucediendo. Es imposible reconocer que es el día más grande hasta que te encuentras a mitad de él. Es ese día en el que te comprometes con alguien o con algo, en el que te rompen el corazón, en el que conoces al amor de tu vida, o el día en el que te das cuenta de que nunca hay suficiente tiempo porque quieres vivir para siempre. Esos días son los grandes. Esos días son perfectos.

En definitiva, existen tres reglas muy simples para la vida: si no vas a por lo que quieres, nunca lo conseguirás; si no preguntas, la respuesta siempre será no; y si no das un paso hacia adelante, siempre estarás en el mismo lugar. Porque si piensas que la aventura es peligrosa, te animo a que pruebes la rutina. Verás que es mortal.

Porque aunque te parezca imposible, todo este tiempo he estado pensando que éramos extraños, y resulta que nos conocíamos de forma intuitiva, hasta en los huesos y en la propia sangre. Se puede decir que era romántico. Catastróficamente romántico. Pero tranquila. No te pediré matrimonio. Al menos, de momento.

Por todo esto, mi única salvación en este mar de temporales es saber que la juventud es una enfermad que se acaba curando con los años. Eso, y saber que "imposible" es sólo una opinión.

Porque quizás los poetas tengan razón. Quizás el amor sea la única respuesta.


sábado, 3 de enero de 2015

El Nordeste en tu pelo.

Y me pregunto cuándo volverás de nuevo por aquí.
Quizás cuando gire el nordeste en tu pelo.
Y seguramente hiciste lo que en ese momento había que hacer.
Pero tú siempre supiste que el mundo nunca fue un pañuelo.

Conduciendo hacia donde los molinos te dan la bienvenida,
con tus piernas ardiendo en el salpicadero.
Ahora es fácil decirme que no lo sabías
pero tú me seguiste bien el juego.

Y te vigilé a escondidas las horas del viaje más largo
como si fueras a llevarte por un momento la luna debajo del brazo.



Y quizás un día te llame por teléfono
para decirte que aunque no me diera cuenta
en ese preciso momento,
aquello fue importante para mi.






Y me pregunto cuándo volverás de nuevo por aquí.
Porque yo ya estoy llegando.

viernes, 2 de enero de 2015

¿Qué es poesía?

¿Qué es poesía?
Poesía eres tú.

Es el bruñir de tu melena iluminada
por el crepitar de aquella vieja chimenea.

Poesía es el jirón de tu blusa insinuándose
en las horas intempestivas de una noche de fin de semana.

Es buscar una isla de orilla esmeralda y adormecerse.
Desnudo cuerpo, serena mente.

Lánguida sombra la que de mis manos escapa
persiguiendo aquel amor que fue por ti y contigo.

Poesía es ver arder mi corazón, puro y solo.
Luz que en llamas sonríe para nadie.

¿Cómo llenarte soledad,
más que contigo misma?

Te dije te quiero con el viento.
Iracundo como un mar impetuoso.

Te dije te quiero con el sol.
Dorando desnudos inocentes cuerpos.

Pero no me basta así.

Mas allá de la vida,
con la muerte lo diré

Más allá del amor,
hablará por mi el olvido.

Y preguntas al fin, ¿qué es poesía?
Poesía eres, sin ya conocerte, tú.

jueves, 18 de diciembre de 2014

El sabor de una risa.


Nos merecemos recibir el mismo tipo de amor que daríamos a otra persona.
Ni más ni menos.
Por eso hay que saber elegir con quién complicarse la vida.
Y mientras en silencio mis pensamientos seguían aleteando, de la manera más sutil ella comenzó a conquistarme:

- "No soy la chica sobre la que tu madre te advertirá. No besaré a tu mejor amigo ni romperé tu corazón. No te haré elegir entre hacer lo que te gusta y yo. No seré fría. Tampoco seré un desastre. O al menos pondré todo mi empeño en no serlo. Seré la chica sobre la que tu padre hablará cuando tu madre no esté presente. Seré la chica que se escapó. Te querré más que a nada. Te besaré cuando llore. Estaré a tu lado hasta que tú decidas lo contrario. Pero llegará el día en que dejarás que me vaya y yo no miraré hacia atrás, pero tú sí que lo harás. Te lo prometo, lo harás. Yo soy esa chica." -

Y entonces, en ese mismo momento supe que quería más. Y a la vez, sin yo saberlo y sin ella esperarlo, una fuerza ajena a mi, se apoderó de los sentimientos más puros que un chico puede tener cuando se encuentra ante una chica como ella. Y le contesté:

-"Te querré cuando tengas frío estando a 21º, te querré cuando tardes una hora para pedir un bocadillo. Porque adoro la arruga que se te forma aquí cuando me miras como si estuviera loco, te querré cuando después de pasar el día contigo mi ropa huela a tu perfume y siempre querré que seas tú la última persona con la que hable antes de dormirme por las noches. Y eso no es porque esté solo ni tampoco porque dentro de unos días sea nochevieja. He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible."

Y al segundo de acabar, un electrizante espectáculo de fuegos artificiales iluminaron mi mirada. Fue la primera vez que me sentí orgulloso de enlazar tan poderosa e inconscientemente bien tres frases de puta madre seguidas.

- "¿Estás borracho?" -. Sólo se la ocurrió decirme eso.

Y creyendo que los artificios habían acabado, de mi boca salío la mejor traca de todos los tiempos. Al menos, de mis veinticinco.

- "Sí, estoy borracho. Pero tú eres alucinante. Y mañana por la mañana yo estaré sobrio pero tú seguirás siendo alucinante".

Así que hoy digo que no existe nada más bonito que una mujer fiel a sus valores y contenta con su físico. De esas que van a por todo. Baila hasta que se agota. Grita hasta quedarse afónica. Salta hasta que no puede más. Mira con un poco más de descaro pero nunca pierde del todo la inocencia de sus labios. Se bebe una copa de vino en las cenas. O dos. Y se toma un buen trozo de tarta de chocolate después.

Pero todo acaba. Porque no hay mayor mentira que la de unos labios albergando un "para siempre". Fuimos dos polos opuestos de helados. Fuimos todas las noches de invierno que cabían en una de verano. Que fuimos granizo en duchas al despertarnos, que nos derretíamos con besos al secarnos. Que contábamos sonrisas por días despejados. Fuimos eclipses a mediodía y a medianoche. Fuimos uno en una cama que sabe más de nosotros de lo que contamos, fuimos otoño cayéndonos la ropa cada vez que discutíamos por algo. Fuimos y no somos, porque nos hundimos, pero eso nos hizo ponernos a salvo.

Y empecé a estar harto de oir a la gente decir: -"Hay muchos peces en el mar".
Yo siempre pensaba: -"¡¡que os jodan, ella era mi mar!!"

Porque en mi mar, me gustaba bañarme aunque nevara.
 Porque ella se reía mientras nos besamos una y otra vez, y pensé:
- "No hay mejor cosa que el sabor de la risa de otra persona en tu labios."


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Si te gusta, mírame.

La vida va de apuestas. Y esta noche puede que te toque perder a ti. Porque si tú pierdes yo gano y el trato está claro para los dos.

Y puede que al leer éstas letras pienses que el sobre lleva tu nombre. El remitente está claro y ni tú ni yo sabemos el porqué.

El caso es que hay veces que las cosas pasan porque tienen que pasar; sín embargo, otras ocurren porque somos nosotros - yo - los que con lápiz y papel redactamos el guión.

Y me hablas de un café, pero nunca de dónde ni de cuándo.
Y me cuentas que en Madrid eres feliz.

Y te digo - aunque siempre es en voz baja - que hay veces que te veo como una desconocida a la que tengo ganas de descubrir.

Y siempre es la comodidad que creemos poseer la que frena nuestros impulsos. Pero una persona que merece la pena jamás encuentra la comodidad en un lugar, sino en el camino. Y mucho me temo que yo, contigo, he empezado a caminar.

Y me dices, si te gusta, mírame.
Y te miro pero no me ves.

O al menos, cuando lo hago, tú te haces la dormida.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Entre perfumes se disolvió.

Siempre empezaba hablando él.
Luego ella contestaba.


- ¿Te pierdes?
- Si es contigo sí.
- Yo ya lo estoy
- Yo ya lo sé.
- ¿El qué?
- Que lo estás, pero por mi.

- Lo que estamos tú y yo es entre la línea del bien y el mal.
- Explícate.
- Si quieres tú no quiero yo...si quiero yo, ahora tú no.
- Deberías aceptar que nunca estaré contigo. Y así siempre será.
- Aunque no sea yo quién abraces cuando estás dormida, aunque no sea yo quién te haga reir.
- Aunque sí sea yo quién se muere de celos cuando me hablas de sueños y no piensas en mi.
- Aunque si sea yo donde buscas consuelo, con quien lloras tus penas, pero nunca es por mi.

- ¿Por qué no vuelves?
- ¿A dónde?
- A reir mientras bailamos.
- ¿Qué es lo que quieres?
- Rozarte la piel, una puesta de sol si es contigo, el flamenco y tu ropa en el coche, tu cadera sudando sin prisa. Quédate, nos debemos la vida.


- ¿A quién esperas?
- A mi Romeo.
- Lo siento.
- ¿Por qué lo sientes?
-  Porque tu Romeo nunca llegará.
- ¿Por qué?
- Porque para ti no existe. Porque dijiste amor queriendo decir "sólo tú". Porque siempre confundiste lengua con lenguaje. Porque tu Romeo alarga los balcones mientras tú te escondes tras un carmín de maquillaje.

- Tal vez te acuerdes de mi con el paso de los años.
- Tal vez lo haga cuando busque piso a medias y colchón.
- Cuando no quieras dormir por ver dormir a tu pareja quizás me entiendas.
- Tal vez volvamos a vernos.
- Entonces, tal vez compadezca a la persona que entristece tu perfil.

- Y cuando escuches "Nessun Dorma" y haya estrellas escapando de si mismas con color, vas a acordarte de mi. Y cuando llores a escondidas porque no te abrazan. Y cuando solamente quieras que te quieran. Y cuando sientas celos del aire que roza su garganta, amor...vas a acordarte de mi.
- ¿Y tú?
- ¿Y yo? Tal vez me olvide de ti desafiando el oleaje que ofrecen rápido en los bares las mujeres que no ví.

- Siento haber dicho que te amaba. Aunque siempre fue cierto.
- Yo siento no haberte sabido querer. Siento no haber podido hacer sudarte la piel. Siento haberme ido. Siento que ese Domingo te quedases esperándome en aquel maldito tren.

El café se enfrió.
Y el azúcar se disolvió.
Igual que se disuelve una aspirina entre perfumes de mujer.



jueves, 4 de diciembre de 2014

Entre el deseo y el arrepentimiento...



Y te conté que me enamoré de otras, pero que era distinto querer acostarme con una mujer que desear despertar con ella a mi lado.

Porque hay chicas que te alegran la piel pero no el corazón.

Y que en vez de querernos mucho, deberíamos probar a querernos bien. Pero de todo nos dimos cuenta tarde.

Porque tú no sabías luchar. Tú sólo sabías sacar las armas.

Y que no hay cicatriz, por brutal que parezca, que no encierre belleza. Que podemos encontrar en cada una de ellas el nombre y el lugar de quién empezó a coserlas.

Porque las cicatrices son las costuras de la memoria. Un remate imperfecto que duele al recordar.

Y que la mejor forma de encontrar a la vida era desordenando la felicidad. Quizás por eso tú y yo nunca la encontramos.

Porque sólo fuimos capaces de ser felices un rato.

Lloraste. Lloré.

Pero antes de cerrar la puerta te dije: "tuvimos la mitad de lo que pudo ser y lo triste es que no fue la parte buena".

En realidad nunca te lo dije.
Sólo lo pensé.

Porque entre el deseo y el arrepentimiento sólo hay un orgasmo de por medio.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Y en el cielo, tu nombre.

Otro año más Tatá. Y ya son dieciséis.

Y en este rincón del Puertochico que merecido lleva tu nombre, intento juntar las palabras que, como cada tres de Diciembre, van acompañadas de sal y lluvia. Tú ya me entiendes.

Todos los Reyes desde que te fuiste, pedí en cada carta que volvieras. No quería juguetes, no quería zapatos, no quería un tambor.
Sólo quería volver a pasar contigo los Sábados en Castelar. Quería seguir viéndote sonreir con mamá. Seguir disfrutando de tus besos salados. Seguir viéndote lucir los lunares de aquel traje que sólo tú sabías hacer brillar.

Han pasado dieciséis años. Y aunque mis cartas ya no tengan buzón, el niño y su deseo siguen siendo los mismos.


Al menos, al mirar las manecillas del reloj, siento que estás conmigo.

Y dicen que todos tenemos nuestro ángel de la guarda. Yo además de tenerlo, sé que lleva perfume y nombre de mujer. Flamenco, como tú y tu traje de lunares.

Sé que desde el cielo, me cuidas.

Es por eso que cuando alzo la vista, veo escrito tu nombre.

Te quiero y te echo de menos Tatá.

Espero que tú a mi también.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Desde que duermes junto a mi.



Cuando te digo hola no es porque sea educado, que también. No es por acomodar un silencio que viniendo de ti duele. No es porque no me atreva a preguntarte qué tal estás. Es porque quiero más.  Es porque, a veces, me gustaría que me dejases sonreir a algún desliz. Porque a ti ya te sonrío,  aunque tu sólo veas una risa y ya. Porque me gustaria bailar contigo un "quizas" mientras sonase un bolero.

Porque no me gusta que preguntes quién es cuando los dos sabemos que eres tú de quién hablo.
Porque para mi es fiesta el día que me cruzo con tu perfume por los pasillos. Y es que al cabo del año pocos son los días en los que las horas huelen a ti.

Porque eres una de esas chicas que nunca acaban de pasar.  De las que fuman sin tragar el humo. De las que beben sin sed el vaso que llena las espera más dulce del mundo. Y mientras tú,  bailas. Con la orquesta del fondo. Y mientras yo, escribo. Como ahora. Creyendo que al menos pasearás leyendo esto.

Y lo titulo "desde que duermes junto a mi". Porque son ya muchas las noches que paso contigo a mi lado. Aunque lo hagamos sin cama. Aunque todo sea incierto. Pero es que desde que duermes junto a mi, mi dormitorio da de frente a mar abierto. Es por esto que mi acento sabe a sal. Es por esto que el tuyo sólo a hielo.

Es por esto que desde el primer dia que te vi, guardo en una botella los mensajes que a leerte no me atrevo.

Porque desde que duermes junto a mi, mi vida es como el velero que busca en tu boca el viento más fuerte, esperando que de un soplido consigas desarbolar todo cuanto en él llevo.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

A pleno pulmón, amor.


Fue una dama valiente que quemó en la hoguera mis versos cobardes.
En aquella playa del viento nos llovió.
Y al mojarse un te quiero y al vestirse de nuevo, sonrió.

Si hubiese dos muriendo de amor
en este mismo momento
ya valdría la pena revivir este cuento en su honor.

Creí que nuestra historia era distinta
hasta que a las diez de la mañana susurró:
"Ponme otra copa, si no tienes te la inventas".

Nos quedaban ocho horas y poco ron.
Y empecé a sentir la culpa por mentirla y acusarla
de seguirme en aquel prohibido amor.

No me dio la gana de cerrar la herida y la esperé.
Aún a sabiendas de que en la tierra prometida
ya no había ni oro ni fe.

Tengo un corazón, tan leal a ti, que duele.
Y es que entre el bien y el mal estamos siempre tú y yo.
Y aquel lamento que recorría la bahía ya no volvió.

Al primero intenté no sentir nada.
Al segundo ya escribí te quiero amor.
Susurrando en sueños me dijiste: "Y yo".

Y al despertar me sequé la rabia a la almohada.

Vivimos dos historias diferentes.
Olvidaste tú canción entre la gente.
Entonaste un hasta luego y era adiós.

Ni podría olvidarte, ni tampoco quiero.
A veces, un punto final son tres puntos suspensivos.
A veces, un punto y a parte un "hasta pronto, amor".

martes, 14 de octubre de 2014

Y de repente...

Y de repente aprendes que los amores eternos
pueden terminar en una noche de verano.

Que los que creías grandes amigos pueden
convertirse en grandes desconocidos.

Que en realidad el amor no tenía la fuerza
que imaginaste.

Que quizás nunca conozcamos a una
persona de verdad.

Que el "nunca mas", jamás se cumple.

Que el "para siempre", siempre tiene fin.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Y el ébola llegó a Europa.

No seré yo quien defienda la gestión de la Ministra de Sanidad, cuando menos, más que cuestionable.
E indudable es mi pasión por los animales, sabida por todos los que me conocen.
Culpa ninguna tenía el perrete Excalibur y sín embargo, esta tarde, ha sido sacrificado.

Pero, como veis, siempre existe un "pero".

Pero ¿qué pasa con los más de 3700 niños que el ébola ha dejado -hasta el momento- huérfanos en África?
Pues por lo que se ve, nada.
Nadie protesta, nadie se manifiesta, nadie habla.

Todos callan. Porque a ninguno de estos niños les hemos puesto cara, ni ojos, ni sonrisa.
No les hemos puesto alma porque seguramente la suya murió con sus padres.

Y es que de repente miramos hacia África porque nos da miedo que nos contagien el ébola.
Porque el hambre no se contagia y por eso, les damos la espalda.


lunes, 29 de septiembre de 2014

La huída.

Sobre consumir el mundo me hablaron una vez.

El tiempo huye y se escapa.
Y cuando quieres echar a correr te das cuenta de que ya todo terminó.

Y que cada vez que me vuelva a acordar, me resulte menos doloroso huir que obligarme a que les hable de ti.
Y que cada vez que te vuelva a mirar, me resulte más fácil morir que obligarme a decir la verdad.
Y que cada vez que vuelva a tener hambre de tu boca, dos días sean mucho más que cien años de soledad.

Y es que nuestros destinos pudieron ser éstos o pudieron ser otros del todo distintos porque lo que de nosotros fue en ningún sitio quedó recogido.

Por eso desde hoy me he propuesto dejar mi huella incluso en el lugar más inhóspito, deshabitado y oscuro de ese alma que una vez me aconsejaron consumir.

Porque mundo y alma huyen entre tanto.
Porque entre tanto yo decidiré en qué momento huir, pensando cómo consumir el mundo entero a cada instante, por si acaso el futuro nunca quisiera llegar.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Capítulo V. Y Beirut le dio la bienvenida.


Recuerda como, hace un puñado de horas, paseaba por la ciudad que le vio nacer, crecer, aprender y sudar en verano la palabra amor. Y sin tiempo para maniobrar, se encontraba ante los ojos de una cultura del todo sorprendente y desconocida para él.

Todo había sucedido demasiado rápido como para haberlo digerido ya. Las despedidas en su vida siempre albergaban un sentimiento comparable al de un beso sin billete de vuelta. Para ella, enterarse de que la persona a la que quería trabajaba como mercenario a las órdenes de algún gobierno occidental había sido algo más que una mala noticia.

Aún recuerda las lágrimas recorriendo aquel rostro que no hace muchas noche besaba prometiendo ser más en un futuro. Se culpaba de no haber sido más sincero con la mujer que hasta ese momento había colmado su vida. La oficial.

Pero desde Langley le habían reservado destino ya. Su nuevo objetivo estaba claro. La carta que el día anterior había recibido ordenaba explícitamente, y por el momento, establecer contacto con alguna de las células yihadistas activas en el país. Y sin más tiempo que el necesario para meter en una mochila un par de pantalones, tres camisetas y dos calzoncillos, cerró la puerta de casa y la de la trampilla a sus recuerdos más dulces.

Beirut le daba la bienvenida con 36º C, un 87% de humedad y cuatro soldados armados hasta los dientes preguntándole por su pasaporte y por su presencia allí. Sin tiempo para reaccionar, un Chrysler de cristales tintados llamó su atención. Del coche, poco discreto para aquel escenario, descendió una melena morena de ojos verdes electrizantes.
 La sensualidad vestía aquella silueta femenina. Al menos eso le hubiese gustado ver; sín embargo,  el hiyab no le permitía más que vislumbrar una mirada acechante acercándose. De todo lo que esa mujer habló con los soldados, él sólo entendió las palabras yankee, C.I.A y اذهب إلى الجحيم, que era algo así como "¡Iros al carajo!

Una vez en el coche, advirtió que detrás de esa mirada se escondía quien sería su contacto durante su estancia en el Líbano.
Faatina, que en musulmán significaba 'cautivadora', pertenecía a la inteligencia iraní y después de dos años sobre el terreno se había convertido en una de las fuentes más fiables que la "Agencia" tenía desplegada sobre el Mediterráneo.


...y hasta aquí puedo leer.